Intento Suicida: Una aproximación al problema
El suicidio
es una de las 10 causas de defunción a escala mundial,
plantea un problema sanitario de tal magnitud que los esfuerzos
a desarrollar por las organizaciones de salud en diferentes latitudes
están dirigidos a prevenir y controlar la conducta suicida.
Aunque aparentemente
parece un término fácil de definir, el concepto
es polisémico y da nombre a diferentes categorías
de comportamiento; existiendo numerosas definiciones que se diferencian
en pequeños detalles. Etimológicamente, la palabra
suicidio resulta de la unión de dos palabras latinas Sui
(sí mismo) y Caedare (matar), siendo su significado literal
"Acción de matarse a sí mismo". Se podría
definir como toda aquella conducta, generalmente consciente, que
va encaminada hacia la autodestrucción - por acción
u omisión - del propio sujeto, aunque sea difícil
comprobar la intencionalidad e independiente de que la persona
sepa o no el móvil de su conducta suicida.
Desde el punto
de vista operativo, hay que distinguir tres conceptos relacionados
con el término suicidio: la ideación suicida (suele
ser un paso previo a la conducta suicida, aunque no se sigue de
esta necesariamente), la conducta suicida no letal (conducta propiamente
autolesiva cuyo resultado no es letal) y el suicidio consumado
(muerte por lesiones autoinfligidas en la que existía la
intención de causarse la propia muerte). Asimismo, el término
parasuicidio se refiere a conductas cuya intención no es
acabar con la propia vida, sino modificar el ambiente y que se
suelen dar, bien en la adolescencia, bien en personas inmaduras,
como forma de reacción a un conflicto, siendo diagnosticadas
en numerosas ocasiones de trastorno de personalidad, suelen catalogarse
de llamadas de atención y en ocasiones pueden tener carácter
de chantaje emocional.
La contextualización
de la conducta humana es fundamental para abordar un tema como
el suicidio. Vivimos en una época de fusión, mezcla
o convivencia de distintas culturas, religiones, razas, estilos
de vida, etc. y por ello, resulta más necesario que nunca
conocer que factores socioculturales y psicopatológicos
pueden estar influyendo en la conducta suicida.
Con excepción
de algunos grupos filosóficos, prácticamente todas
las culturas han rechazado históricamente el suicidio.
Platón
consideraba el suicidio como una ofensa contra la sociedad, aunque
reconocía excepciones en respuesta a acontecimientos muy
graves. Aristóteles lo rechazaba, de forma determinante,
considerándolo un acto de cobardía. En la Roma imperial
llegó a considerarse honorable entre políticos e
intelectuales. Cicerón lo condenaba, con sus excepciones
del acto heroico y el propio sacrificio en defensa del honor.
Durante la
Edad Media también fue rechazado, con la excepción
de que tuviese como objeto evitar una violación. Asimismo
a los suicidas se les negaba sepultura en lugar sagrado y sus
propiedades eran confiscadas.
Durante el
Renacimiento hubo un cambio de postura en relación con
el suicidio. Para Dante existía un doble rasero en relación
con el suicidio: Las almas nobles (poetas, filósofos algún
político) irían al limbo, mientras los políticos
impopulares y el resto tomarían rumbo al infierno. Trasmos
consideraba el suicidio como una forma de manejar el cansancio
de la vida, aunque considerándolo un acto enfermizo.
En el siglo
XVII, el suicidio es tema recurrente en la literatura Inglesa
y es presentado como una respuesta frente a la culpa o el desamor.
Shakespeare incluyó el suicidio en varios de sus dramas
(el más famoso, el de Romeo y Julieta).
Robert Burton
(1577 - 1640), en su libro Anatomía de la Melancolía,
aportó la primera visión Psiquiátrica del
suicidio,viéndolo como la expresión de una depresión
severa (Melancolía).
Durante el
siglo XVIII, la mayoría de los suicidios se atribuyen a
la enfermedad mental. La oposición del clero, los militares
y la presión social para su despenalización, derivada
de la Revolución Francesa era cada vez más fuerte.
En el plano
literario, quizás la obra más representativa que
se ha escrito sobre el suicidio y que nos señala la posible
influencia que tiene la cultura sobre el mismo fue "Las Penas
y Desventuras del Joven Wheter" (1774) de Johann Wolfgrang
Van Goethe (1749 - 1832), parcialmente autobiográfico.
Goethe se había enamorado de la prometida de un amigo.
Está obra además de ser considerada la primera novela
moderna de la literatura Alemana, provocó una epidemia
de suicidios románticos en la Alemania de siglo XVII.
A finales
del siglo XIX se llevaron acabo estudios sobre el suicidio desde
el punto de vista social, médico y epidemiológico
(Durkheim1858 -1917), quien examinó en 1897 examinó
los efectos de la sociedad sobre la conducta del individuo y propuso
que el suicidio era resultado de las influencias y el control
de la sociedad sobre este.
En el siglo XX conviene destacar que la occidentalización
de las costumbres parece ir asociado a un aumento de las conductas
suicidas. En los últimos años, asimismo, los grandes
movimientos migratorios que se están viviendo en Europa
probablemente tengan influencia sobre la conducta suicida. Además
que influencia de los medios de comunicación en la conducta
suicida parece ser importante, especialmente en la población
infanto juvenil. Finalmente la despenalización del suicidio
no llegó hasta bien entrado el siglo XX (Inglaterra1961,
Irlanda 1993).
Las teorías
explicativas intentan dar una explicación global de la
conducta suicida. En general, en ellas se encuentran elementos
interesantes de cara a su estudio y posterior aplicación
terapéutica.
Dentro de
las teorías psicológicas se destaca el Psicoanálisis:
para Freud, el suicidio sería el resultante de la pulsión
entre Eros y Thanatos.
Para Menninger
era el resultado de una rabia homicida dirigida contra uno mismo,
como un homicidio invertido, también era considerado como
un mecanismo de autocontagio, derivado de la culpa.
Dentro de
las teorías cognitivas: Beck y cols . Descubrieron que
la desesperanza estaba más ligada al suicidio consumado
que la experiencia subjetiva de la depresión.
Representantes
de las teorías sociológicas como Morselli consideraban
el suicidio como consecuencia de la escasez de recursos para sobrevivir
de algunos miembros de la sociedad, con la inevitable pérdida
de las más débiles.
Durkheim 13 distinguió entre cuatro tipos de suicidios;
el Egoísta, que se da en aquellos individuos no fuertemente
integrado a su grupo social, el Altruista; que se da en aquellos
excesivamente integrados en el grupo pero con carencia de individualización,
el Anómico; aquellos con una integración distorsionada
en el grupo y el suicidio Fatalista, resultante de una reglamentación
excesiva que termina aplastando a esos individuos.
Numerosos datos de índole social el suicidio, como el hecho
de ser más frecuente en ambos extremos de la escala social
y que los cambios importantes y bruscos de la escala social, tanto
al alza como a la baja, son un factor de riesgo suicida, o que
el nivel cultural muy alto y muy bajo protege al individuo.
Finalmente
aunque el suicidio es una decisión de carácter individual,
muchas veces se ve influido por la fuerza social de la imitación
(suicidio por imitación romántica) y esta cobra
especial fuerza en la actualidad por la difusión generalizadas
de las noticias en los medios de comunicación.
Las teorías
psiquiátricas muy imbuidas de la creencia de que los suicidas
tienen algún trastorno mental, que implica un comportamiento
anormal, se basa en la alta prevalencia de trastornos mentales
que se dan en los suicidios.
Desde un punto
de vista religioso, las religiones monoteístas consideran
el suicidio como un acto o pecado contra Dios. Así, en
los primeros cristianos se soportaba el sacrificio hasta la muerte
infringido por otros como muerte ejemplar, pero no se aceptaba
el suicidio voluntario.
El Islam rechazaba
el suicidio, puesto que es Alá quien debe elegir el momento
en cada uno debe morir, aunque tolera el suicidio como forma de
sacrificio voluntario en "La Guerra Santa".
El budismo rechaza el suicidio, al entender que el tiempo de sufrimiento
en la tierra no debe de ser modificado, al ser consecuencia de
tener que purgar pecados de una existencia anterior.
El Hinduismo
es más tolerante con el suicidio, aceptando algunos rituales
suicidas (Sati) como la viuda tras el fallecimiento del marido
para expiar los pecados del mismo y ganar el honor para sus hijos
y aunque lleva tiempo prohibida, no ha desaparecido por completo.
Un enfoque
plural, antropológico y global, parece el más rico
y complejo y el que permitiría un mejor abordaje del grave
problema que representa el suicidio.
Los datos
epidemiológicos nos aportan una información muy
valiosa sobre los factores de riesgo y protección que influyen
en el suicidio. Se calcula que entre el 0.5% y el 2% de las muertes
son causadas por suicidios, siendo una de las primeras causas
de muerte en el mundo occidental, entre la 9 y 11 causa.
En España
la tasa de suicidio está en torno a 9 de cada 100 000 habitantes.
Al año mueren un millón de personas por suicidio
consumado, siendo la segunda causa de muerte entre los 15 y 24
años 6,10. En Dinamarca y Japón, el suicidio es
la principal causa de muerte entre adolescentes. En los países
industrializados las tasas de suicidio aumentan con la edad, especialmente
a partir de los 65 años y por lo tanto es más frecuente
en ancianos, las mayores tasas de suicidio se recogen entre mayores
de 75 años en todos los países que suministran datos
a la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la única
excepción de Polonia.
A diferencia del suicidio consumado, los intentos de suicidio
son más habituales en la primera mitad de la vida, según
se desprende del estudio WHO-EURO, los mismos son más frecuentes
en mujeres entre 15 - 24 años, seguido 25 -- 34 años
y 35 - 44 años. Para los hombres, las tasas más
altas se encuentran entre 25 - 34 años, seguido por 35
- 44 años y los jóvenes de 15 - 24 años.
En la mayoría
de los países donde se ha estudiado el fenómeno
del suicidio, las mujeres presentan tasas superiores de ideación
suicida y de comportamientos suicidas, así las mujeres
tienen una tasa de intentos de suicidio 3 a 4 veces mayor los
hombres.
El suicidio
consumado es más frecuente en los países del norte
y este de Europa, en Hungría la tasa es de 33 por 100 000
habitantes y menos frecuentes en los países mediterráneos
especialmente en Grecia con tasa de 3 por cada 100 000 habitantes.
En Francia se produce el doble de muertes por suicidio que por
accidentes del transito y tres veces más que por SIDA,
ocupando el octavo puesto por número de suicidio, con 20.1muertes
por cada cien mil habitantes según fuentes de la OMS.
El único
país donde mueren más mujeres que hombres por suicidio
es China, un estudio indica que el 56% de todos los suicidios
del mundo son de ese país.
El índice
de suicidio en Estados Unidos 11.4 por cada 100 000 habitantes
es inferior al mundial 16 por cada 100 000 habitantes, que hizo
público la OMS en el año 2000. El número
de casos ha aumentado a escala internacional 60% en los últimos
45 años. En la actualidad, un millón de personas
pone fin a su vida todos los años, lo que equivale a una
muerte cada 40 segundos. Diferentes estudios han planteado que
del 5 al 15% de la población adulta ha tenido pensamientos
suicidas en un momento de su vida.
La situación en América Latina es bien distinta,
las tasas que se ofrecen sobre suicidio consumado son ínfimas
e imposibles de comparar con sus propias series cronológicas
y mucho menos con la de otros países.
No hay datos
de intentos suicidas fallidos. Queda solo como posible respuesta
el resultado de algunas investigaciones limitadas en el tiempo
y en el espacio y de reconocido valor científico que señalan
el camino y la posibilidad de recorrerlo.
En Argentina
en el año 2000 existían estadísticas de un
acto suicida consumado cada siete horas en la provincia de Buenos
Aires y si sumamos a ello los intentos de suicidio que siempre
superan los actos consumados, hay de 10 a 20 por uno, con una
tendencia al aumento en forma preocupante y significativa, que
ha dejado a este país entre los 10 primeros de tasas más
alta de suicidio en el ámbito mundial y la tasa más
alta de América Latina.
Podemos afirmar
que salvo excepciones, no contamos con datos sobre la magnitud
de la conducta suicida en nuestra área geográfica,
nuestra aproximación al problema es empírica, se
deriva de investigaciones parciales que nos permiten inferir que
es lo que realmente ocurre, debemos admitir que la conducta suicida
es un problema para América Latina.
Se piensa
que en el año 2010, 41 000 000 de niños de África,
Asia y América Latina, quedarían huérfanos
por el SIDA y por el suicidio ¿cuántos?. La realidad
con que chocamos todos los días, es una verdadera epidemia
oculta, y no tan nueva.
La situación
en Cuba ha sido muy variable cuando la tasa de suicidio consumado
se elevó considerablemente desde 1962 hasta 1970. Se mantiene
entre 10.6 y 12.6 que es la más
alta y se
corresponde a 1960. A partir de 1972 comienza una tendencia al
ascenso. En la década de lo ochenta las cifras tienden
a estabilizarse, pero con tasas por encima de los 21 casos por
cada 10 000 habitantes 35,36. En 1990 se inicia un descenso a
20.2 que continua hasta 18.3 en 1998.
Un análisis
de estos datos permite establecer que la elevación de las
tasas en la década de los sesenta se debe principalmente
al perfeccionamiento del sistema estadístico y la recogida
del dato primario, durante los ochenta las cifras obtenidas son
más confiables, por lo que el suicidio consumado pasa a
ser considerado como prioridad en las metas de Salud Pública.
En el año
1984 se inició una investigación epidemiológica
de carácter nacional de la conducta suicida, como resultado
se tomaron toda una serie de medidas destinadas a perfeccionar
aún más la recogida del dato primario.
En el año
1988 se elabora el Programa Nacional de Prevención de la
Conducta Suicida que comenzó su implantación en
1989 y ya en 1990 se apreciaba un primer descenso de las tasas.
En los últimos
años esta tendencia a la reducción y estabilización
se ha mantenido, siendo la tasa de suicidios del país 16.5
en el año 2000 y 14.7 por cada 100 000 habitantes en el
año 2001 donde murieron por suicidio 1649 personas, 1202
hombres y 447 mujeres siendo la relación 2:7, presentando
Ciudad Habana una tasa de 9.4 por 100 000 habitantes en el año
2000.
Si consideramos
que el suicidio es la muerte autoinfligida intencionalmente, se
entiende como un sufrimiento multidimensional en una persona vulnerable
que percibe éste acto como la mejor solución a sus
problemas o a una crisis que invariablemente están causando
intenso sufrimiento.
La persona
suicida emite señales de angustia, siempre hay avisos previos
y necesidad de comunicar su sentir pidiendo ayuda. De ahí
que la prevención sea el camino justo y necesario para
revalorizar la vida de la población.
Con un programa
de prevención del suicidio dirigido a la comunidad, podemos
detectar la epidemia desde su agente productor sean patologías
de base como la depresión, alcoholismo, drogadicción,
enfermedades incurables, vejez, incomunicación familiar,
fracasos, quiebras económicas, pérdida de un ser
querido, conflictos graves con el medio cargado de agresividad
y desesperación, violencia, conflictos amorosos y un gran
número de otros factores.
En nuestro
país la realidad del suicidio, aunque presente, tiende
a ser diferente en cifras como se ha reflejado anteriormente,
pues existen condiciones que tienden a disminuirla. Por una parte
los factores socioculturales como nivel educacional, nivel adquisitivo,
esperanza de vida, seguridad social etc, contribuyen a ello y
por otra la organización de salud, especialmente el médico
de la familia desempeña un papel fundamental ya que el
mismo posee condiciones idóneas para la atención
de este problema y donde la prevención constituye el único
enfoque válido para combatirlo.
Logros en
puntos de vista adaptadores y objetivos acerca del suicidio implican
no sólo quedarse en el marco epidemiológico, sino
considerarlo como un acto personal e individual, sin que sean
analizados desde una óptica individualista, ya que en el
enfrentamiento de una persona con una situación determinada,
es evidente que influyan factores sociales, los cuales intervienen
tanto en la formación de la personalidad como en la configuración
de la situación con la que el individuo ha de enfrentarse.
Atendiendo a lo que aquí se ha expuesto y considerando
que abundan en nuestro medio estudios con enfoques epidemiológicos,
se abordará el tema haciendo mayor énfasis en aquellos
aspectos vivénciales y a su vez cualitativos obtenidos
en estudio de casos.
Creemos que
es de suma importancia continuar las investigaciones sobre el
tema del suicidio y específicamente profundizando en varios
aspectos para nosotros de gran significación e importancia
como son las características de los preparativos, pensamientos,
respuestas afectivas, conductas hacia familiares y amigos que
pudieran constituir avisos de sus propósitos suicidas.
Motivado por lo antes expuesto, nos decidimos a trabajar.
REVISION BIBLIOGRAFICA CRITICA.
El suicidio
es uno de los problemas de salud que más golpea al hombre
moderno y aunque no tiene su génesis precisamente en nuestra
época, podemos decir que ha alcanzado su máxima
expresión en nuestros días. Observado desde cualquier
ángulo, el suicidio constituye un problema de salud de
envergadura en la mayoría de los países, ocupa una
de las primeras diez causas de muerte según reportes estadísticos
de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo,
la incidencia de este fenómeno ha continuado en aumento,
encontrándose en el momento actual como la sexta causa
de muerte.
Debemos tener
presente que en todas las estructuras socioculturales, que la
pérdida de la vida de una persona resulta en general dolorosa,
pero cuando ésta depende de la propia autoaniquilación,
resulta más desconcertante y desestabilizadora para el
entorno familiar y social en el que viviera el fallecido.
Coincidimos
con las observaciones anteriores si consideramos que en nuestro
medio la situación de la conducta suicida no difiere mucho
de la problemática de otros países y en nuestra
práctica diaria nos enfrentamos con dicha conducta con
considerable frecuencia.
En la mayor
parte donde se ha estudiado 4,6 este fenómeno, las mujeres
representan la tasa superior de ideación y comportamiento
suicida. Según reportes, las mujeres tienen una tasa de
intento de suicidio 3 - 4 veces mayor que los hombres.
Desde la época
medieval, ha sido más frecuente el suicidio en el sexo
femenino con relación al masculino, con una relación
entre los sexos 4:1. En los Estados Unidos la relación
anual por cada 100 000 habitantes en reportes recientes de suicidio
consumado fue de 18.4/4.4 con mayor predominio del sexo masculino,
pero en los intentos de suicidio la relación se invierte
siendo 1:3. La diferencia entre intentos y suicidios en la mujer
refleja una mayor tendencia al intento de suicidio en este sexo,
existiendo una tendencia al uso de métodos no violentos
y poca letalidad.
La relación
hombre - mujer con respecto al intento de suicidio en América
Latina es de 4.1:1, en Asia 3:1 y en Europa 3:1. Alrededor del
80% de las personas que cometen suicidio son hombres. La mayoría
de aquellos quienes hacen intentos suicidas no fatales son mujeres
entre 25 y 44 años de edad, considerándose por lo
tanto por muchos autores el intento de suicidio previo como un
buen predictor para completar el suicidio, aunque debemos señalar
que solo esta historia no puede ser usada para determinar cuando
un paciente puede cometer suicidio, otros trastornos psiquiátricos
y desordenes médicos aparecen asociados con el suicidio.
Valdés
Mier, en su estudio "Consideraciones acerca de la prevención
del suicidio" refiere que en nuestro país las tasas
de intento suicida así como de ideación suicida
es mayor en el sexo femenino.
La Conducta
Suicida puede estar caracterizada en un rango de espectro que
va desde los pensamientos suicidas hasta el suicidio consumado.
La ideación suicida es más común que el intento
suicida y el suicidio consumado. En 1995 se encontró en
un estudio que el 3.3% de las personas residentes en un área
urbana tuvieron reporte clínico de ideación suicida.
Debemos considerar que la ideación suicida en la mayoría
de los casos no esta acompañada por el intento suicida,
pero casi siempre existen pensamientos suicidas previamente y
usualmente esta intención fue comunicada directa o indirectamente.
Recordemos
que la comunicación previa de la idea suicida no es una
garantía para el futuro resultado, personas con alta impulsividad,
conducta antisocial, jóvenes y ancianos, sobre todo viudos
y divorciados, los casos de aislamiento social, tensión
profesional o preocupaciones económicas, encarcelamiento
reciente, historia de juego patológico, enfermedad psiquiátrica
pasada o reciente (especialmente depresión), trastorno
de personalidad (antisocial, narcisista, histriónico),
historia de impulsividad y violencia, enfermedad médica
presente, historia familiar de suicidio, intentos suicidas previos
u otros actos autolesivos, presencia de rabia y/o agitación,
abuso de alcohol, drogas o tabaquismo grave, acceso a toxinas
letales (incluyendo medicación), plan establecido, preparación
para la muerte o nota suicida, ambivalencia poco clara entre vivir
y morir, constituyen factores sociales y demográficos de
riesgo para la conducta suicida.
Los autores
Ros Montalbán, Baca - García y Leonardo Tondorefieren
que la mayoría de los pacientes con ideación suicida
no van a cometer el mismo, la extensión de la ideación
suicida es mucho más amplia e incluye la presencia de un
plan suicida, en muchos de los pacientes que cometen suicidio.
Para la mayoría
de los estudiosos del tema como Vázquez - Barquero, Montalbán
y
Zimmerman, la mayor probabilidad de consumar el suicidio lo tienen
quien ha
efectuado una tentativa, que alcanza 10 o más porciento.
En un estudio de factores de riesgo suicida en adultos se encontró
que el 10 al 15% de los intentos son consumados con posterioridad.
En muchos de los casos el paciente antes del acto ha ido dando
señales que con frecuencia pasan inadvertidos y que en
ocasiones son acogidas con desprecio debido al falso criterio
generalizado, "de que el que lo va hacer no lo anuncia".En
la mayoría de los trabajos realizados encontramos que la
conducta suicida con frecuencia " da señales previas",
pide "auxilio" y somos los médicos y familiares
los que por torpeza e ignorancia somos incapaces de descifrar
el mensaje.
Para los autores
Españoles Ros Montalbán, García y Vázquez
- Barquero que estudian el tema del suicidio, el intento suicida
se refleja como gritos comunicativos de ayuda al considerarlo
frecuentemente como reactivo al estrés vital. Para algunos
autores 2 de cada 3 de los suicidas anuncian su intención
ya sea a su médico, familia o amigos.
Para Poldinger
el anuncio previo varia de un 69% a un 78%.
Es muy frecuente
encontrar clínicamente dificultades para distinguir los
gestos suicidas cuando preguntamos al paciente directamente acerca
de sus pensamientos suicidas, su intención de intentar
suicidarse, en muchos casos corremos el riesgo de no obtener respuesta
o se enmascare la misma, debemos buscar ayuda y proveernos de
información con miembros de la familia, amigos, compañeros
de estudio y trabajo o los maestros.
La ideación
suicida en relación con los gestos es más evidente,
por lo, que el médico de atención primaria y personal
asistencial debe prepararse para la búsqueda de la misma,
si tenemos en cuenta que el 90% de aquellos que cometen intentos
de suicidio han tenido desórdenes psiquiátricos.
El médico
de atención primaria cobra especial relevancia, pues hasta
el 80% de las personas que se suicidan ofrecen algún tipo
de "aviso" y más de las 2/3 parta de los suicidios
consumados se dan en pacientes que el mes antes habían
consultado a su médico. En este sentido, deberían
explorar la ideación suicida en todo aquel paciente con
ánimo triste, en aquellos que acuden a consulta por ideación
suicida y finalmente, en los que han tenido un intento suicida.
El papel del
médico de atención primaria es fundamental en la
prevención primaria del posible intento suicida en pacientes
sin antecedentes del mismo y junto a la atención secundaria,
prever la posible repetición de los que si los tienen previos.
La predicción
se basa en la prevención y el primer paso es pensar en
el suicidio como una posibilidad en nuestros pacientes y en segundo
lugar conocer los factores y grupos de riesgo.
Conviene remarcar
que preguntar sobre la ideación suicida no induce a llevar
acabo el suicidio, cuando sospechemos que puede haber ideación
autolítica debemos preguntar por ella. Algunos pacientes
pueden referir la ideación autolítica de forma espontánea;
otros no.
Aunque resulte
incómodo hay que preguntar por la intensidad de la ideación
suicida estableciendo a través de preguntas directas y
sencillas una exploración sistemática del riesgo
suicida, saber que piensa el paciente nos permite evaluar en gran
medida el riesgo, conociendo su situación vital en ese
momento, el grado de satisfacción, presencia de pensamiento
alrededor de la muerte, ideas de autolesionarse o de escapar,
descansar, presencia o no de planes suicidas y su letalidad y
acceso a los medios de autodestrucción.
Es recomendable
si durante la investigación se insinúa la posibilidad
del suicidio, hay que tomar siempre en serio los pensamientos
y amenazas suicidas, hay que tratar de evalúe el grado
de determinación real de la intención suicida, determinando
los planes futuros y contrastar nuestras impresiones con los acompañantes
s fundamental señalar que en ocasiones se tiende a minimizar
la importancia de las conductas parasuicidas (llamadas de atención
que incluso algunos pacientes catalogan como una forma de chantaje
emocional), que ocurren especialmente en adolescentes, mujeres
y personas inmaduras suelen ser diagnosticadas como trastorno
de personalidad, como reacción a algún conflicto.
Se recomienda que siempre que se piense en la ideación
suicida hay que inducir a la persona que lo exprese, las personas
suelen sentir alivio al sentirse atendida y aceptada.
Los pacientes
diagnosticados como trastorno limítrofe de personalidad
amenazan con frecuencia sobre el suicidio, su tasa de suicidio
consumado es 6 veces la de la población en general. Aunque
si hay un porcentaje de intentos de suicidio que si son impulsivos,
suelen ser no letales, la mayoría de los suicidios consumados
se dan tras meditación durante largo tiempo, es decir son
planificados. En ocasiones hay indicadores indirectos ( ej. Modificación
sin motivo del tratamiento). En el parasuicidio y el suicidio
se pueden dejar avisos, pistas o notas.
Cuando realizamos
la valoración de la ideación suicida, debemos considerar
que dejar una nota de despedida indica determinación y
añade gravedad. También los mensajes a compañero
sobre temas laborales pendientes, sacar los papeles del seguro,
hacer o arreglar el testamento son signos especialmente preocupantes.
Realizar una llamada telefónica solicitando ayuda es un
reflejo de escasa determinación.
Las investigaciones
sobre prevención del suicidio usan un modelo de intervención
práctica y un modelo teórico de desarrollo de dicha
conducta. Este modelo facilita la diferenciación e interpretación
del suicidio y su prevención, este valora el significado
de riesgo y los factores predictores en el proceso teórico
de los desarrollos suicidas.
Según
Walter y Poldinger el acto suicida va precedido por una evolución
de tres fases:
En la primera fase el paciente considera el suicidio como una
forma de resolver los problemas reales o aparentes.
En la segunda etapa comienza la ambivalencia, prima la indecisión,
la lucha interna entre tendencias destructivas y las que favorecen
la integridad, aquí es donde se avisa con frecuencia la
idea autoquírica.
Por ultimo la decisión ha cristalizado y existe el acto
imperativo concreto del suicidio, muchas veces la ansiedad y la
desesperación han desaparecido totalmente, manteniéndose
sedados.
Schnider distingue
tres variedades con características psicológicas
bien definidas:
Suicidio Balance. Tiene lugar cuando una persona a pesar de sus
esfuerzos prolongados durante mucho tiempo, llega a caer en una
situación económica y social, en que la vida no
tiene valor para sí, conclusión a la que llega,
reflexivamente, sacando el balance de sus esfuerzos y las satisfacciones
que tiene.
Suicidio Corto circuito. Se da cuando un individuo tras la recepción
de una noticia desagradable o bajo la impresión de un suceso
que lo coloca frente a una emoción, pierde el control y
pone fin a su vida.
Suicidio Teatral. Hay aquí una acentuación afectiva
en el estado de ánimo del suicida pero falta una completa
sinceridad de propósito, se desea más sensación
que morir realmente.
Describen Vázquez - Barquero, González y Platt la
presencia en la historia pasada del paciente, historia de intentos
suicidas previos e historia familiar de intentos de suicidio así
como la presencia de síntomas asociados como el insomnio,
ansiedad severa, tristeza, agitación psicomotriz, ataques
de pánico, cambios de la conducta alimentaria, tendencia
al aislamiento, describiendo alivio y calma en muchos de los pacientes
cuando ha tomado la decisión de cometer el acto suicida.
En estudio
realizado en el Hospital " El Pino - Sabinal " Universidad
de las Palmas de Gran Canaria, se recoge que la ansiedad, tristeza,
baja estima y desesperanza, prevalecieron en la "función
emocional subjetiva" y donde los conflictos familiares y
de pareja precipitaron su decisión, siendo la historia
de patología psiquiátrica, la historia familiar
de conducta suicida, la impulsividad las que se relacionaron con
la reincidencia de esta conducta, fueron considerados la impulsividad
y los antecedentes familiares de suicidio los mejores predictores
independientemente de la reincidencia.
Para Luis
Cabornero y sus colaboradores, en la elección del método
empleado en los actos suicidas intervienen un gran número
de factores, como la disponibilidad y accesibilidad al mismo,
su aceptación sociocultural, la confianza en su capacidad
letal, tener experiencias anteriores, ser considerado menos doloroso
sobre todo en las mujeres y la imitación.
Por otro lado,
el método empleado difiere según se trate de un
suicidio consumado o de una tentativa de suicidio; como regla
general, en los suicidios consumados suelen utilizarse métodos
más violentos y de mayor letalidad, mientras que los métodos
"blandos", menos
letales, entre los que se destaca la intoxicación medicamentosa,
son los habituales en la tentativa de suicidio.
El método
difiere según los países y suelen tener que ver
con la accesibilidad a los mismos. En el Reino Unido, la mayoría
de los hombres que se suicidan lo hacen por envenenamiento, mientras
que las mujeres se ahorcan.
En Suecia
los hombres se ahorcan o envenenan, mientras que las mujeres se
sumergen en el agua. En los Estados Unidos el método más
común es mediante el arma de fuego, de fácil acceso
y alta letalidad para los propósitos suicidas.
En Cuba el
ahorcamiento en los hombres y la ingestión de sustancias
en las mujeres son los métodos más utilizados en
los suicidios consumados, siendo este último el más
común en las tentativas de suicidio.
Coincidimos
totalmente con estos autores en relación con el criterio
a considerar en la elección del método a utilizar,
siendo estos aspectos los más comunes apreciados en nuestra
práctica profesional.
Diferentes
autores Ros Montalbán, Baca - García, Vázquez
- Barquero, Irurita y Cabornero consideran que una historia familiar
o personal de suicidio es un factor de riesgo auto quírico
importante, se puede producir por identificación, imitación,
familia estresada o por contagio, transmisión genética
de factores de riesgo o de enfermedad psiquiátrica y plantean
como factores de riesgo a tener en cuenta diferentes manifestaciones
en el paciente como son: Amenazas de suicidarse, hablar o escribir
acerca de que desea morirse, parecer deprimido, triste, taciturno,
ajeno o desesperado, presentar significativos cambios en su comportamiento,
aspecto o disposición (ya sea que cambie de "normal"
a deprimido; o viceversa), abuso de alcohol y drogas, se lastima
a sí
misma, deliberadamente; dice que si faltara nadie la extrañaría
regala o dispone de sus más preciados efectos personales.
Estamos de
acuerdo con las valoraciones que realizan estos autores con relación
a las manifestaciones más comunes en los pacientes, los
cuales por lo general realizan alusión de forma directa
o indirecta con relación a sus intenciones, dan instrucciones
sobre sus pertenencias, se despiden de sus familiares y amigos,
cambian su comportamiento habitual, o realizan algún comentario
o dejan cartas, notas o realizan llamadas telefónicas como
señal de aviso con relación a sus propósitos.
Como podemos
observar son disímiles los acontecimientos que pueden llevar
al suicidio, principalmente a personalidades con ciertas predisposiciones,
como la impulsividad, hostilidad, agresividad, teniendo en cuenta
además la importancia que para la persona especifica pueda
tener una situación dada llegando con frecuencia a alcanzar
el valor predictivo de desenlace fatal a largo plazo; La desesperanza.
En la literatura
revisada se recomienda ante un paciente que se sospeche de ideación
suicida o riesgo;
Permanecer callado y escuchar con atención, mostrar interés
en lo que a la persona le pasa.
Tome en serio las amenazas de suicidio.
Deje que el suicida potencial hable acerca de sus sentimientos.
Acéptelo; no lo juzgue.
Pregúntele con cuanta intensidad y frecuencia ha pensado
en ello.
Pregúntele si tiene algún plan para llevar acabo
el suicidio.
Investigue de manera discreta si esa persona cuenta con los medios
para llevar acabo su plan.
No le jure guardar secreto; más bien comuníqueselo
a alguien.
Asegure a
esa persona que está bien y que es necesario que reciba
ayuda.
Concordamos con estos autores en relación con las recomendaciones
a tener en cuenta en la práctica médica, las cual
consideramos útil para cualquier persona que tenga contacto
o se relacione en algún momento con alguien con ideación
suicida o cualquiera de las otras formas de presentación
de la conducta suicida.
Han sido muchas
las formas de tratar de prevenir el suicidio en distintos países
introduciendo, en algunos reglamentos estrictos para la adquisición
de psicofármacos, como el método más frecuente
del intento suicida. Pero estas medidas no, son comunes a todos
los países, y en muchos como en los Estados Unidos las
armas de fuego, el método más empleado, no existen
leyes que prohíban la tenencia de las mismas.
Otros países
han organizado los centros de intervención en crisis para
la autoquíria en la que el paciente llama por teléfono
y vienen a socorrerlo, con hospitalización rápida
y la intención de brindarle apoyo para sus conflictos familiares
y/o personales.
Bleuler propone
que el peligro suicida no podrá ser evitado de modo eficaz
sino es mediante el ingreso con vigilancia ininterrumpida, ventanas
protegidas, no objetos cortantes etc.
Pero consideramos
al igual que otros autores que si conocemos el verdadero potencial,
sus características especificas, se facilita establecer
por cada zona determinadas medidas de prevención y promoción
necesarias, así como el tratamiento más factible,
pues en ocasiones el ingreso hospitalario lejos de beneficiar
el restablecimiento del paciente, traen consigo otras problemáticas.
Solo nos queda
señalar que la muerte a manos de uno mismo, es prematura
a cualquier edad y que las muertes prematuras, incluso desde un
punto de vista puramente productivo, constituyen una pérdida
de talento y recursos que ninguna sociedad puede aceptar. Así,
debemos mejorar e incrementar nuestros esfuerzos para prevenir
y reducir la tragedia en los inicios del tercer milenio.
El suicidio es una solución eterna para lo que a menudo
no es más que un problema temporal.
OBJETIVOS
General
Identificar
algunos elementos cognitivos, afectivos y conativos alrededor
de la acción suicida.
Especificos
Determinar los pensamientos más frecuentes durante la acción
suicida y su comportamiento.
Identificar
los estados afectivos presentes durante la realización
del acto suicida.
Describir
la conducta previa al acto suicida.
Diseño
metodológico.
TIPO DE ESTUDIO
Se realizó
un estudio cuantitativo de tipo descriptivo, retrospectivo con
los pacientes ingresados, que realizaron intentos de suicidio
durante el período del 1ro de mayo al 31 de mayo del año
2002, en los Servicios de Unidad de Intervención en Crisis
(UIC) en cinco Hospitales de la Ciudad de la Habana.
UNIVERSO
El universo
de estudio estuvo conformado por 46 pacientes que ingresaron en
los servicios de Unidad de Intervención en Crisis de cinco
Hospitales de la Ciudad de la Habana, pertenecientes a los municipios
Plaza de la Revolución, 10 de Octubre, Cerro y Boyeros
en el período del 1ro al 31 de mayo del 2002.
MUESTRA
La muestra
quedó conformada por 30 pacientes, 24 mujeres y 6 hombres,
que ingresaron en los servicios de UIC de los Hospitales "
Calixto García" ( Plaza de la Revolución),
"Salvador Allende" ( Cerro), "Clínico -
Quirúrgico de 10 de Octubre" (10 de Octubre), "Clínico
Quirúrgico Joaquín Albarrán" ( Plaza
de la Revolución) y el Hospital General "Enrique Cabrera"
( Boyeros) en el periodo del 1ro al 31 de mayo del 2002.
Para la selección
de la muestra se tomaron como criterio de inclusión; haber
realizado un intento suicida y estar ingresado en un Servicio
de UIC, con un tiempo de ingreso entre 24 y 72 horas y tener el
consentimiento informado del paciente; fueron excluidos del estudio
16 pacientes que por su estado de conciencia no eran capaces de
comunicarse o que presentasen trastornos psiquiátricos
que le impidieran responder adecuadamente el cuestionario, ej.
Retraso mental, Demencias, Cuadro Alucinatorio.
PROCEDIMIENTOS
ESPECIFICOS
Con el objetivo
de recoger la información, se elaboró un instrumento
que respondiera a los objetivos trazados; para la validación
del mismo se utilizó el criterio de expertos; se seleccionó
un comité de 9 expertos integrado por: 1 Doctor en Ciencias
Médicas, 1 Especialista de 2do Grado en Psiquiatría,
5 Especialistas de Primer Grado en Psiquiatría General,
1 Licenciada en Psicología, 1 Licenciada en Trabajo Social,
todos Master en Psiquiatría Social. Previa aplicación
del instrumento se realizó un pilotaje para comprobar la
efectividad, el grado de comprensión y aceptación
por los pacientes. Esta encuesta fue aplicada por un solo investigador
a fin de minimizar el riesgo que la interpretación de la
respuesta por varios encuestadores podría introducir en
los resultados.
Dicha encuesta
está dividida en bloques que abordan en orden consecutivo:
pensamiento, afectividad y los aspectos con relación a
la conducta previa a la realización del intento suicida.
Se efectuó
la coordinación con los Servicios de Psiquiatría
de los Hospitales donde se realizó el estudio, así
como con los Servicios de UIC, para la autorización y facilitar
el estudio.
Se realizaron
visitas con una frecuencia de días alternos para la recogida
de la información y así dar cumplimiento al criterio
de encuestar al paciente entre las primeras 24 y 72 horas posteriores
a la realización del intento suicida con el fin de hacer
más confiables las respuestas de los pacientes.
Durante el
procedimiento, se revisaron las Historias Clínicas de la
totalidad de los pacientes, se obtuvo la opinión de los
especialistas de los servicios donde se realizó el estudio
para determinar si cumplían los criterios de inclusión,
se le comunicó al familiar el objetivo del estudio y se
solicitó la autorización para la realización
del mismo, siguiendo el mismo procedimiento con los pacientes
a los cuales se les pidió su aprobación para ser
incluido dentro de la muestra, se explicó los objetivos
del estudio y se indicó cómo responder el cuestionario.
Los datos
obtenidos fueron tratados por el método de porcientos teniendo
en cuenta las bondades que el mismo tiene para muestras pequeñas
como la estudiada. Los resultados se presentan en forma de tablas.
RECURSOS HUMANOS:
1 Especialista de Primer Grado en Psiquiatría General.
1 Especialista en Bioestadística.
1 Especialista Principal en Computación.
RECURSOS MATERIALES:
Encuesta para recolectar información.
Material gastable de oficina.
Historias Clínicas.
Microcomputadora Pentium IV.
Impresora HP 610 CL.
Materiales para encuadernación, presentación y defensa
de tesis.
CRITERIOS
OPERACIONALES
Suicidio.
Toda aquella conducta, generalmente consciente, que va encaminada
hacia la autodestrucción - por acción u omisión
- del propio sujeto, aunque sea difícil comprobar la intencionalidad
e independientemente de lo que la persona sepa o no el móvil
de su conducta.
Ideación Suicida. Paso previo a la conducta suicida, aunque
no se sigue de está necesariamente.
Conducta Suicida no Letal. Conducta propiamente autolesiva cuyo
resultado no es letal.
Parasuicidio. Se refiere a conductas cuya intención no
es acabar con la propia vida, sino modificar el ambiente.
RESULTADOS, ANALISIS Y DISCUSION
La Tabla No 1 representa la distribución de los pacientes
que realizaron intento suicida por sexo, predominando en el sexo
femenino con un total de 24 casos para el 80% de la totalidad
de la muestra, siendo la relación entre los sexos 4:1.
Si se comparan los resultados con la mayoría de la literatura
revisada, podemos apreciar que son coincidentes, tanto en la mayor
incidencia de los intentos de suicidio en el sexo femenino, así
como en la relación entre sexos la cual según la
información obtenida está varia entre 3:1 y 4:1
en las diferentes zonas geográficas donde se ha estudiado
esta problemática.
Los pensamientos
durante la acción suicida se reflejan en la Tabla No 2.
Es llamativo en los resultados que el 83% de los casos pensaban
que realmente no morirían
con su acción o que podrían recibir ayuda oportuna
63.3% lo que demuestra una intención clara de no morir,
lo cual si lo analizamos en conjunto con el comportamiento de
los pensamientos de que con su acción sus familiares u
otra persona cederían a sus condiciones en el 73.3% de
los casos, que se resolvería su situación sin morir
y recibiría más amor y comprensión con un
66.6%, que sus familiares sentirían temor y lo atenderían
más en el futuro con 60%, podemos inferir que predominan
en la mayoría de los casos estudiados los pensamientos
que los alejan de la posibilidad de terminar con su vida y se
confirma el sentido de demanda o búsqueda de ayuda que
se atribuye a esta conducta.
Destacable
también dentro de los resultados el objetivo de culpar
a los familiares u otra persona en caso de morir con su acción
en el 70% de los casos, lo cual consideramos está en relación
con las situaciones o motivos que hayan influido en la aparición
de la ideación suicida o que puedan haber desencadenado
la misma las cuales según estudios revisados son múltiples,
lo cual unido a los resultados anteriores se coincide con los
trabajos donde se plantea que en muchos casos es utilizada esta
conducta como una forma de chantaje emocional.
Debemos señalar
que en la totalidad de los casos se presento más de un
pensamiento en relación con la acción suicida lo
cual reafirma lo planteado por diferentes autores con relación
a la riqueza y amplitud de la ideación suicida.
La Tabla No
3 presenta el horario más frecuente de aparición
de la ideación suicida, siendo el horario indefinido con
el 40%, el horario de la tarde 30%, seguido por el horario de
la noche, la mañana y la madrugada en orden descendente.
Estos resultados demuestran la variabilidad a que se encuentran
sometido los pensamientos en el individuo que piensa en el suicidio
como una posibilidad y está en correspondencia con la ambivalencia
que presentan los mismos.
Estos resultados se corresponden con la literatura revisada.
La Tabla No
4 nos refleja los estados afectivos durante el acto suicida, podemos
observar: 83.3% de los casos presentaban tristeza, el 76.6% inquietud,
63.3% temor. 53.3% desespero, 23.3% calma y 16.6% alivio, son
los resultados más destacables, cuando analizamos estos
resultados podemos concluir
que existe una mezcla de estados emocionales en el individuo con
ideación suicida lo que nos lleva a plantear aun más
la ambivalencia en que se mueve el paciente suicida y lo difícil
para el mismo de enfrentar esa situación. Estos resultados
se corresponden con la bibliografía revisada.
Como estado
afectivo predomino la tristeza presente en el 83.3% de los casos,
la cual como expresión presente en los cuadros depresivos
nos reafirma más el criterio generalizado de factor de
riesgo suicida la depresión en todas sus expresiones y
donde la inquietud, el desespero, temor son síntomas que
con frecuencia acompañan a las manifestaciones depresivas,
criterios coincidentes con diferentes autores.
Existen dos
resultados que aunque no predominan en la mayoría de la
muestra son destacables, la presencia de calma y alivio en el
paciente que ha decidido suicidarse lo cual se recoge en la bibliografía
como frecuente después que el paciente ha estado sometido
a un periodo de ideación y ambivalencia en la toma de la
decisión y cuando se ha decidido, para algunos realmente
constituye un alivio y el paciente se siente calmado.
Si valoramos
integralmente los resultados podemos plantear que alrededor de
la acción suicida existe una mezcla de estados de ánimo,
descrito por muchos que estudian el tema del suicidio y que coinciden
con nuestros resultados pues en todos los casos los pacientes
refirieron diferentes estados afectivos en el momento de la acción
suicida.
La conducta
previa al intento suicida se muestran en la Tabla No 5. Es de
gran significación en esta tabla que un número elevado
de pacientes hizo comentarios sobre sus propósitos antes
de llevarlos a la práctica 63.3%, el 46.6% dio instrucciones
sobre sus pertenencias cuando no estuviera, unido a esto tenemos
otras formas de emitir señales o
avisos obtenidos como despedirse de los familiares, cambiar la
forma de ser o actuar, hacer comentarios, dar señal o sugerencia
constituyen forma de emitir señales de aviso y demanda
de ayuda, lo que hace recordar el diseño de la suicidabilidad
de Poldinger donde en su II estadío se hace referencia
a la presencia de avisos directos o indirectos llamadas de ayuda,
la cual en la mayoría de los casos somos los médicos
o familiares los que por torpeza o ignorancia somos incapaces
de descifrar el mensaje. En los estudios consultados se coincide
con estos resultados y criterios en que la alusión al intento
suicida y llamadas de ayuda constituyen elementos presentes en
casi la totalidad de los pacientes que adoptan esta conducta como
vía de solución o terminación de su vida.
Como otro
resultado interesante se encuentra que el 40% de los casos el
paciente visitó a su médico de la familia, psiquiatra
o psicólogo u otro profesional de la salud en el último
mes lo cual es un elemento para muchos fundamental en la prevención
de la conducta suicida, estos resultados se asemejan a los consultados.
En nuestro
estudio el 26.6% de los pacientes deja una explicación
del porque su acción suicida lo cual es considerado como
una señal de aviso y es referida por varios autores como
un elemento que añade gravedad y determinación a
la conducta.
Solo el 16.6
% de los casos no hicieron alusión a sus intenciones o
propósitos, lo cual se corresponde con el pensamiento de
morir con su acción lo que refleja la seriedad de la intención
en estos pacientes.
En las Tablas
No 5 A se muestra a quien fueron dirigidas las referencias suicidas
siendo los familiares y amigos a los cuales se dirigen fundamentalmente
estas referencias, uniéndose a estos vecinos y compañeros
de trabajo o estudio, estos resultados son coincidentes con la
literatura revisada.
Las Tablas
No 5 B y C representan el tipo de explicación del porque
el acto suicida y a quien fueron dirigidas predominando las cartas,
las notas y llamadas telefónicas dirigidas a familiares
y amigos, lo cual es coincidente con estudios anteriores y en
diferentes medios que consideran a familiares y amigos las personas
a los cuales se dirigen estas explicaciones más comúnmente,
siendo las cartas y notas considerados la más comunes y
que indican determinación y añade gravedad, mientras
que realizar una llamada telefónica solicitando ayuda es
un reflejo de escasa determinación.
Los aspectos
relacionados con la toma de la decisión se analizan en
la Tabla # 6. En el 50% de los casos se evidencia un proceso de
considerar la posibilidad de suicidio como una solución,
así como presencia de un plan suicida, siendo esta etapa
de indecisión entre tendencias constructivas y destructivas,
y si sumamos a ello que el 33.3% de los casos habían pensado
en ello y una situación inesperada propicio la acción,
toma más valor este criterio, debemos considerar que estos
paciente habían pensado en el suicidio y la toma de la
decisión no se había hecho firme estando determinada
finalmente por situaciones abruptas, inesperadas y de gran fuerza
que llenan al individuo a tomar una decisión en la cual
pensaba y no había decidido aún. Los resultados
presentados son coincidentes con diferentes estudios.
En el 16.7%
de los casos la decisión fue tomada de forma súbita,
rápida lo cual según muchos autores está
en relación con trastornos limítrofes de la personalidad,
impulsividad y violencia, enfermedad médica reciente, presencia
de rabia o agitación, abuso de alcohol, drogas entre otras
causas que pueden determinar una conducta con estas características.
Coinciden
estos resultados con la bibliografía consultada ofreciéndonos
un margen de comprensibilidad sobre el tema de que llegar a la
decisión final lleva un periodo
de tiempo para analizar, dar solución a pugnas internas
ya sea de forma correcta o no: Como el caso de recurrir al suicidio,
estando esta decisión influida en ocasiones por situaciones
inesperadas, o por otros factores que determinan una conducta
rápida, súbita.
La Tabla No
7 refleja como se realizó la elección del método
empleado, resulta interesante que 63.3% de los casos eligió
el método a su alcance más práctico, más
fácil de obtener, sin preferencias por él, 46.6%
porque tenia experiencias anteriores y el 40% por considerarlo
más eficaz para sus propósitos, estos resultados
se corresponden con múltiples estudios consultados de diferentes
latitudes donde se consideran como factores esenciales en la elección
del método: La disponibilidad y accesibilidad al mismo,
su aceptación, la confianza en la capacidad letal y tener
experiencias anteriores.
Otro criterio
expresado y muy interesante es la elección por tener referencias
de amigos, familiares, lecturas, etc, aspecto que no debemos desestimar
puesto que cada día alcanza más valor en muchos
estudios que el suicidio se puede producir por identificación,
imitación, familia estresada o por contagio y donde los
medios masivos de comunicación como el cine, la televisión
y vídeo y la prensa sensacionalista con la difusión
generalizada de las noticias y el uso de esta conducta suicida
con fines lucrativos son elementos nuevos que se han añadido
a la ya complicada situación de la conducta suicida a escala
mundial y si consideramos que la mayor probabilidad de consumar
el suicidio lo tienen quien ha efectuado una tentativa de suicidio
que alcanza el 10 o más porciento y que del 10 al 15 %
de los intentos suicidas son consumados con posterioridad, podemos
determinar el valor real que tienen las experiencias anteriores
y el alto riesgo de reincidir en esta conducta aquellos pacientes
que han intentado poner fin a su vida, criterios coincidentes
con otros autores.
La utilización
de un método por considerarlo menos doloroso en el 26.6%
de los casos es coincidente con la bibliografía y demuestra
que los pacientes hasta el momento de consumar el acto, esperaban
una ayuda que si bien no llegó si fue ansiada y esperada
hasta el final, esto unido a elementos de la personalidad del
paciente, experiencias anteriores y la presencia de referencias
constituye un resultado interesante y a tener siempre presente
cuando nos enfrentemos a la conducta suicida.
Es llamativo
en los resultados de esta tabla que la totalidad de los casos
estudiados en relación con la elección del método
se utilizó más de un criterio, lo que consideramos
está en relación con la ambivalencia que sufre el
individuo que ha pensado en atentar contra su vida en la mayoría
de los casos y con la solicitud de ayuda "los llamados gritos
comunicativos".
En Tabla No
8 se recogen los horarios más frecuentes en que se cometió
el intento de suicidio, no existiendo en los resultados alguno
que indique predilección destacable por un horario en especifico,
aunque en su conjunto consideramos que estos resultados están
íntimamente relacionados con los pensamientos de recibir
ayuda oportuna, de que realmente no corría riesgo de morir
con su acción, pues la mayoría de los intentos se
realizaron en horarios en los que por lo general es más
fácil obtener ayuda y donde una intervención oportuna
evitaría la consumación del acto suicida, solo el
33,3% de los casos utilizó el horario de la noche el cual
se considera de más riesgo. Estos resultados son coincidentes
con otros resultados 1,24,66,67 donde se plantea la mayor ocurrencia
de los actos suicida en el horario de la noche y las mañanas
CONCLUSIONES
El 80% de los intentos de suicidio correspondieron al sexo femenino,
con una relación entre el sexo femenino y masculino 4:1.
Los pensamientos más frecuentes durante la acción
suicida fueron los de no morir, recibir ayuda oportuna y cambiar
la situación personal, familiar o social, pensamientos
que se alejan de la posibilidad de terminar con la vida y se confirma
el sentido de demanda o búsqueda de ayuda que se le atribuye
a está conducta; los horarios : indefinido, noche y la
mañana es donde con más frecuencia se presenta la
ideación suicida.
Durante la realización del acto suicida existe una combinación
de estados afectivos con predominio de la tristeza, inquietud,
temor, desespero y en un menor porciento calma y alivio.
Un alto porciento de los pacientes envía una o varias señales
de aviso o petición de ayuda para resolver sus problemas
internos, predominando los comentarios acerca de sus propósitos,
dar instrucciones sobre sus pertenencias o bienes, dejar una explicación
dirigida a sus familiares y amigos en forma de cartas, notas o
llamadas telefónicas o visitan a su médico de la
familia, psiquiatra u otro profesional de la salud.
En la toma de la decisión de realizar el acto suicida se
evidencia un proceso de ambivalencia entre: consideración
de la posibilidad o aparición de la idea suicida y toma
de la decisión, donde pueden influir situaciones inesperadas
que propicien la acción, utilizándose los métodos
de más fácil acceso, por experiencias anteriores
o por ser considerado más eficaz, menos doloroso o por
referencias de familiares, amigos u otros.
No existe predilección por un horario en la realización
del intento de suicidio, la mayoría de los mismos se realizan
en horarios en los que por lo general es más fácil
obtener ayuda y donde una intervención oportuna evitaría
la consumación del acto suicida.
RECOMENDACIONES
Que se cumpla
el Programa de Prevención y Control de la Conducta Suicida
que incluye en la encuesta de Tipificación de la Conducta
Suicida los aspectos valorados en nuestro estudio.
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Dr. Máximo Eredio Hernández Pérez
Psiquiatra - Master en Psiquiatría social
mger@infomed.sld.cu