Intento Suicida: Una aproximación al problema

El suicidio es una de las 10 causas de defunción a escala mundial, plantea un problema sanitario de tal magnitud que los esfuerzos a desarrollar por las organizaciones de salud en diferentes latitudes están dirigidos a prevenir y controlar la conducta suicida.

Aunque aparentemente parece un término fácil de definir, el concepto es polisémico y da nombre a diferentes categorías de comportamiento; existiendo numerosas definiciones que se diferencian en pequeños detalles. Etimológicamente, la palabra suicidio resulta de la unión de dos palabras latinas Sui (sí mismo) y Caedare (matar), siendo su significado literal "Acción de matarse a sí mismo". Se podría definir como toda aquella conducta, generalmente consciente, que va encaminada hacia la autodestrucción - por acción u omisión - del propio sujeto, aunque sea difícil comprobar la intencionalidad e independiente de que la persona sepa o no el móvil de su conducta suicida.

Desde el punto de vista operativo, hay que distinguir tres conceptos relacionados con el término suicidio: la ideación suicida (suele ser un paso previo a la conducta suicida, aunque no se sigue de esta necesariamente), la conducta suicida no letal (conducta propiamente autolesiva cuyo resultado no es letal) y el suicidio consumado (muerte por lesiones autoinfligidas en la que existía la intención de causarse la propia muerte). Asimismo, el término parasuicidio se refiere a conductas cuya intención no es acabar con la propia vida, sino modificar el ambiente y que se suelen dar, bien en la adolescencia, bien en personas inmaduras, como forma de reacción a un conflicto, siendo diagnosticadas en numerosas ocasiones de trastorno de personalidad, suelen catalogarse de llamadas de atención y en ocasiones pueden tener carácter de chantaje emocional.

La contextualización de la conducta humana es fundamental para abordar un tema como el suicidio. Vivimos en una época de fusión, mezcla o convivencia de distintas culturas, religiones, razas, estilos de vida, etc. y por ello, resulta más necesario que nunca conocer que factores socioculturales y psicopatológicos pueden estar influyendo en la conducta suicida.

Con excepción de algunos grupos filosóficos, prácticamente todas las culturas han rechazado históricamente el suicidio.

Platón consideraba el suicidio como una ofensa contra la sociedad, aunque reconocía excepciones en respuesta a acontecimientos muy graves. Aristóteles lo rechazaba, de forma determinante, considerándolo un acto de cobardía. En la Roma imperial llegó a considerarse honorable entre políticos e intelectuales. Cicerón lo condenaba, con sus excepciones del acto heroico y el propio sacrificio en defensa del honor.

Durante la Edad Media también fue rechazado, con la excepción de que tuviese como objeto evitar una violación. Asimismo a los suicidas se les negaba sepultura en lugar sagrado y sus propiedades eran confiscadas.

Durante el Renacimiento hubo un cambio de postura en relación con el suicidio. Para Dante existía un doble rasero en relación con el suicidio: Las almas nobles (poetas, filósofos algún político) irían al limbo, mientras los políticos impopulares y el resto tomarían rumbo al infierno. Trasmos consideraba el suicidio como una forma de manejar el cansancio de la vida, aunque considerándolo un acto enfermizo.

En el siglo XVII, el suicidio es tema recurrente en la literatura Inglesa y es presentado como una respuesta frente a la culpa o el desamor. Shakespeare incluyó el suicidio en varios de sus dramas (el más famoso, el de Romeo y Julieta).

Robert Burton (1577 - 1640), en su libro Anatomía de la Melancolía, aportó la primera visión Psiquiátrica del suicidio,viéndolo como la expresión de una depresión severa (Melancolía).

Durante el siglo XVIII, la mayoría de los suicidios se atribuyen a la enfermedad mental. La oposición del clero, los militares y la presión social para su despenalización, derivada de la Revolución Francesa era cada vez más fuerte.

En el plano literario, quizás la obra más representativa que se ha escrito sobre el suicidio y que nos señala la posible influencia que tiene la cultura sobre el mismo fue "Las Penas y Desventuras del Joven Wheter" (1774) de Johann Wolfgrang Van Goethe (1749 - 1832), parcialmente autobiográfico. Goethe se había enamorado de la prometida de un amigo. Está obra además de ser considerada la primera novela moderna de la literatura Alemana, provocó una epidemia de suicidios románticos en la Alemania de siglo XVII.

A finales del siglo XIX se llevaron acabo estudios sobre el suicidio desde el punto de vista social, médico y epidemiológico (Durkheim1858 -1917), quien examinó en 1897 examinó los efectos de la sociedad sobre la conducta del individuo y propuso que el suicidio era resultado de las influencias y el control de la sociedad sobre este.


En el siglo XX conviene destacar que la occidentalización de las costumbres parece ir asociado a un aumento de las conductas suicidas. En los últimos años, asimismo, los grandes movimientos migratorios que se están viviendo en Europa probablemente tengan influencia sobre la conducta suicida. Además que influencia de los medios de comunicación en la conducta suicida parece ser importante, especialmente en la población infanto juvenil. Finalmente la despenalización del suicidio no llegó hasta bien entrado el siglo XX (Inglaterra1961, Irlanda 1993).

Las teorías explicativas intentan dar una explicación global de la conducta suicida. En general, en ellas se encuentran elementos interesantes de cara a su estudio y posterior aplicación terapéutica.

Dentro de las teorías psicológicas se destaca el Psicoanálisis: para Freud, el suicidio sería el resultante de la pulsión entre Eros y Thanatos.

Para Menninger era el resultado de una rabia homicida dirigida contra uno mismo, como un homicidio invertido, también era considerado como un mecanismo de autocontagio, derivado de la culpa.

Dentro de las teorías cognitivas: Beck y cols . Descubrieron que la desesperanza estaba más ligada al suicidio consumado que la experiencia subjetiva de la depresión.

Representantes de las teorías sociológicas como Morselli consideraban el suicidio como consecuencia de la escasez de recursos para sobrevivir de algunos miembros de la sociedad, con la inevitable pérdida de las más débiles.


Durkheim 13 distinguió entre cuatro tipos de suicidios; el Egoísta, que se da en aquellos individuos no fuertemente integrado a su grupo social, el Altruista; que se da en aquellos excesivamente integrados en el grupo pero con carencia de individualización, el Anómico; aquellos con una integración distorsionada en el grupo y el suicidio Fatalista, resultante de una reglamentación excesiva que termina aplastando a esos individuos.
Numerosos datos de índole social el suicidio, como el hecho de ser más frecuente en ambos extremos de la escala social y que los cambios importantes y bruscos de la escala social, tanto al alza como a la baja, son un factor de riesgo suicida, o que el nivel cultural muy alto y muy bajo protege al individuo.

Finalmente aunque el suicidio es una decisión de carácter individual, muchas veces se ve influido por la fuerza social de la imitación (suicidio por imitación romántica) y esta cobra especial fuerza en la actualidad por la difusión generalizadas de las noticias en los medios de comunicación.

Las teorías psiquiátricas muy imbuidas de la creencia de que los suicidas tienen algún trastorno mental, que implica un comportamiento anormal, se basa en la alta prevalencia de trastornos mentales que se dan en los suicidios.

Desde un punto de vista religioso, las religiones monoteístas consideran el suicidio como un acto o pecado contra Dios. Así, en los primeros cristianos se soportaba el sacrificio hasta la muerte infringido por otros como muerte ejemplar, pero no se aceptaba el suicidio voluntario.

El Islam rechazaba el suicidio, puesto que es Alá quien debe elegir el momento en cada uno debe morir, aunque tolera el suicidio como forma de sacrificio voluntario en "La Guerra Santa".


El budismo rechaza el suicidio, al entender que el tiempo de sufrimiento en la tierra no debe de ser modificado, al ser consecuencia de tener que purgar pecados de una existencia anterior.

El Hinduismo es más tolerante con el suicidio, aceptando algunos rituales suicidas (Sati) como la viuda tras el fallecimiento del marido para expiar los pecados del mismo y ganar el honor para sus hijos y aunque lleva tiempo prohibida, no ha desaparecido por completo.

Un enfoque plural, antropológico y global, parece el más rico y complejo y el que permitiría un mejor abordaje del grave problema que representa el suicidio.

Los datos epidemiológicos nos aportan una información muy valiosa sobre los factores de riesgo y protección que influyen en el suicidio. Se calcula que entre el 0.5% y el 2% de las muertes son causadas por suicidios, siendo una de las primeras causas de muerte en el mundo occidental, entre la 9 y 11 causa.

En España la tasa de suicidio está en torno a 9 de cada 100 000 habitantes. Al año mueren un millón de personas por suicidio consumado, siendo la segunda causa de muerte entre los 15 y 24 años 6,10. En Dinamarca y Japón, el suicidio es la principal causa de muerte entre adolescentes. En los países industrializados las tasas de suicidio aumentan con la edad, especialmente a partir de los 65 años y por lo tanto es más frecuente en ancianos, las mayores tasas de suicidio se recogen entre mayores de 75 años en todos los países que suministran datos a la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la única excepción de Polonia.


A diferencia del suicidio consumado, los intentos de suicidio son más habituales en la primera mitad de la vida, según se desprende del estudio WHO-EURO, los mismos son más frecuentes en mujeres entre 15 - 24 años, seguido 25 -- 34 años y 35 - 44 años. Para los hombres, las tasas más altas se encuentran entre 25 - 34 años, seguido por 35 - 44 años y los jóvenes de 15 - 24 años.

En la mayoría de los países donde se ha estudiado el fenómeno del suicidio, las mujeres presentan tasas superiores de ideación suicida y de comportamientos suicidas, así las mujeres tienen una tasa de intentos de suicidio 3 a 4 veces mayor los hombres.

El suicidio consumado es más frecuente en los países del norte y este de Europa, en Hungría la tasa es de 33 por 100 000 habitantes y menos frecuentes en los países mediterráneos especialmente en Grecia con tasa de 3 por cada 100 000 habitantes. En Francia se produce el doble de muertes por suicidio que por accidentes del transito y tres veces más que por SIDA, ocupando el octavo puesto por número de suicidio, con 20.1muertes por cada cien mil habitantes según fuentes de la OMS.

El único país donde mueren más mujeres que hombres por suicidio es China, un estudio indica que el 56% de todos los suicidios del mundo son de ese país.

El índice de suicidio en Estados Unidos 11.4 por cada 100 000 habitantes es inferior al mundial 16 por cada 100 000 habitantes, que hizo público la OMS en el año 2000. El número de casos ha aumentado a escala internacional 60% en los últimos 45 años. En la actualidad, un millón de personas pone fin a su vida todos los años, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos. Diferentes estudios han planteado que del 5 al 15% de la población adulta ha tenido pensamientos suicidas en un momento de su vida.


La situación en América Latina es bien distinta, las tasas que se ofrecen sobre suicidio consumado son ínfimas e imposibles de comparar con sus propias series cronológicas y mucho menos con la de otros países.

No hay datos de intentos suicidas fallidos. Queda solo como posible respuesta el resultado de algunas investigaciones limitadas en el tiempo y en el espacio y de reconocido valor científico que señalan el camino y la posibilidad de recorrerlo.

En Argentina en el año 2000 existían estadísticas de un acto suicida consumado cada siete horas en la provincia de Buenos Aires y si sumamos a ello los intentos de suicidio que siempre superan los actos consumados, hay de 10 a 20 por uno, con una tendencia al aumento en forma preocupante y significativa, que ha dejado a este país entre los 10 primeros de tasas más alta de suicidio en el ámbito mundial y la tasa más alta de América Latina.

Podemos afirmar que salvo excepciones, no contamos con datos sobre la magnitud de la conducta suicida en nuestra área geográfica, nuestra aproximación al problema es empírica, se deriva de investigaciones parciales que nos permiten inferir que es lo que realmente ocurre, debemos admitir que la conducta suicida es un problema para América Latina.

Se piensa que en el año 2010, 41 000 000 de niños de África, Asia y América Latina, quedarían huérfanos por el SIDA y por el suicidio ¿cuántos?. La realidad con que chocamos todos los días, es una verdadera epidemia oculta, y no tan nueva.

La situación en Cuba ha sido muy variable cuando la tasa de suicidio consumado se elevó considerablemente desde 1962 hasta 1970. Se mantiene entre 10.6 y 12.6 que es la más

alta y se corresponde a 1960. A partir de 1972 comienza una tendencia al ascenso. En la década de lo ochenta las cifras tienden a estabilizarse, pero con tasas por encima de los 21 casos por cada 10 000 habitantes 35,36. En 1990 se inicia un descenso a 20.2 que continua hasta 18.3 en 1998.

Un análisis de estos datos permite establecer que la elevación de las tasas en la década de los sesenta se debe principalmente al perfeccionamiento del sistema estadístico y la recogida del dato primario, durante los ochenta las cifras obtenidas son más confiables, por lo que el suicidio consumado pasa a ser considerado como prioridad en las metas de Salud Pública.

En el año 1984 se inició una investigación epidemiológica de carácter nacional de la conducta suicida, como resultado se tomaron toda una serie de medidas destinadas a perfeccionar aún más la recogida del dato primario.

En el año 1988 se elabora el Programa Nacional de Prevención de la Conducta Suicida que comenzó su implantación en 1989 y ya en 1990 se apreciaba un primer descenso de las tasas.

En los últimos años esta tendencia a la reducción y estabilización se ha mantenido, siendo la tasa de suicidios del país 16.5 en el año 2000 y 14.7 por cada 100 000 habitantes en el año 2001 donde murieron por suicidio 1649 personas, 1202 hombres y 447 mujeres siendo la relación 2:7, presentando Ciudad Habana una tasa de 9.4 por 100 000 habitantes en el año 2000.

Si consideramos que el suicidio es la muerte autoinfligida intencionalmente, se entiende como un sufrimiento multidimensional en una persona vulnerable que percibe éste acto como la mejor solución a sus problemas o a una crisis que invariablemente están causando intenso sufrimiento.

La persona suicida emite señales de angustia, siempre hay avisos previos y necesidad de comunicar su sentir pidiendo ayuda. De ahí que la prevención sea el camino justo y necesario para revalorizar la vida de la población.

Con un programa de prevención del suicidio dirigido a la comunidad, podemos detectar la epidemia desde su agente productor sean patologías de base como la depresión, alcoholismo, drogadicción, enfermedades incurables, vejez, incomunicación familiar, fracasos, quiebras económicas, pérdida de un ser querido, conflictos graves con el medio cargado de agresividad y desesperación, violencia, conflictos amorosos y un gran número de otros factores.

En nuestro país la realidad del suicidio, aunque presente, tiende a ser diferente en cifras como se ha reflejado anteriormente, pues existen condiciones que tienden a disminuirla. Por una parte los factores socioculturales como nivel educacional, nivel adquisitivo, esperanza de vida, seguridad social etc, contribuyen a ello y por otra la organización de salud, especialmente el médico de la familia desempeña un papel fundamental ya que el mismo posee condiciones idóneas para la atención de este problema y donde la prevención constituye el único enfoque válido para combatirlo.

Logros en puntos de vista adaptadores y objetivos acerca del suicidio implican no sólo quedarse en el marco epidemiológico, sino considerarlo como un acto personal e individual, sin que sean analizados desde una óptica individualista, ya que en el enfrentamiento de una persona con una situación determinada, es evidente que influyan factores sociales, los cuales intervienen tanto en la formación de la personalidad como en la configuración de la situación con la que el individuo ha de enfrentarse.


Atendiendo a lo que aquí se ha expuesto y considerando que abundan en nuestro medio estudios con enfoques epidemiológicos, se abordará el tema haciendo mayor énfasis en aquellos aspectos vivénciales y a su vez cualitativos obtenidos en estudio de casos.

Creemos que es de suma importancia continuar las investigaciones sobre el tema del suicidio y específicamente profundizando en varios aspectos para nosotros de gran significación e importancia como son las características de los preparativos, pensamientos, respuestas afectivas, conductas hacia familiares y amigos que pudieran constituir avisos de sus propósitos suicidas.
Motivado por lo antes expuesto, nos decidimos a trabajar.


REVISION BIBLIOGRAFICA CRITICA.

El suicidio es uno de los problemas de salud que más golpea al hombre moderno y aunque no tiene su génesis precisamente en nuestra época, podemos decir que ha alcanzado su máxima expresión en nuestros días. Observado desde cualquier ángulo, el suicidio constituye un problema de salud de envergadura en la mayoría de los países, ocupa una de las primeras diez causas de muerte según reportes estadísticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, la incidencia de este fenómeno ha continuado en aumento, encontrándose en el momento actual como la sexta causa de muerte.

Debemos tener presente que en todas las estructuras socioculturales, que la pérdida de la vida de una persona resulta en general dolorosa, pero cuando ésta depende de la propia autoaniquilación, resulta más desconcertante y desestabilizadora para el entorno familiar y social en el que viviera el fallecido.

Coincidimos con las observaciones anteriores si consideramos que en nuestro medio la situación de la conducta suicida no difiere mucho de la problemática de otros países y en nuestra práctica diaria nos enfrentamos con dicha conducta con considerable frecuencia.

En la mayor parte donde se ha estudiado 4,6 este fenómeno, las mujeres representan la tasa superior de ideación y comportamiento suicida. Según reportes, las mujeres tienen una tasa de intento de suicidio 3 - 4 veces mayor que los hombres.

Desde la época medieval, ha sido más frecuente el suicidio en el sexo femenino con relación al masculino, con una relación entre los sexos 4:1. En los Estados Unidos la relación anual por cada 100 000 habitantes en reportes recientes de suicidio consumado fue de 18.4/4.4 con mayor predominio del sexo masculino, pero en los intentos de suicidio la relación se invierte siendo 1:3. La diferencia entre intentos y suicidios en la mujer refleja una mayor tendencia al intento de suicidio en este sexo, existiendo una tendencia al uso de métodos no violentos y poca letalidad.

La relación hombre - mujer con respecto al intento de suicidio en América Latina es de 4.1:1, en Asia 3:1 y en Europa 3:1. Alrededor del 80% de las personas que cometen suicidio son hombres. La mayoría de aquellos quienes hacen intentos suicidas no fatales son mujeres entre 25 y 44 años de edad, considerándose por lo tanto por muchos autores el intento de suicidio previo como un buen predictor para completar el suicidio, aunque debemos señalar que solo esta historia no puede ser usada para determinar cuando un paciente puede cometer suicidio, otros trastornos psiquiátricos y desordenes médicos aparecen asociados con el suicidio.

Valdés Mier, en su estudio "Consideraciones acerca de la prevención del suicidio" refiere que en nuestro país las tasas de intento suicida así como de ideación suicida es mayor en el sexo femenino.

La Conducta Suicida puede estar caracterizada en un rango de espectro que va desde los pensamientos suicidas hasta el suicidio consumado. La ideación suicida es más común que el intento suicida y el suicidio consumado. En 1995 se encontró en un estudio que el 3.3% de las personas residentes en un área urbana tuvieron reporte clínico de ideación suicida. Debemos considerar que la ideación suicida en la mayoría de los casos no esta acompañada por el intento suicida, pero casi siempre existen pensamientos suicidas previamente y usualmente esta intención fue comunicada directa o indirectamente.

Recordemos que la comunicación previa de la idea suicida no es una garantía para el futuro resultado, personas con alta impulsividad, conducta antisocial, jóvenes y ancianos, sobre todo viudos y divorciados, los casos de aislamiento social, tensión profesional o preocupaciones económicas, encarcelamiento reciente, historia de juego patológico, enfermedad psiquiátrica pasada o reciente (especialmente depresión), trastorno de personalidad (antisocial, narcisista, histriónico), historia de impulsividad y violencia, enfermedad médica presente, historia familiar de suicidio, intentos suicidas previos u otros actos autolesivos, presencia de rabia y/o agitación, abuso de alcohol, drogas o tabaquismo grave, acceso a toxinas letales (incluyendo medicación), plan establecido, preparación para la muerte o nota suicida, ambivalencia poco clara entre vivir y morir, constituyen factores sociales y demográficos de riesgo para la conducta suicida.

Los autores Ros Montalbán, Baca - García y Leonardo Tondorefieren que la mayoría de los pacientes con ideación suicida no van a cometer el mismo, la extensión de la ideación suicida es mucho más amplia e incluye la presencia de un plan suicida, en muchos de los pacientes que cometen suicidio.

Para la mayoría de los estudiosos del tema como Vázquez - Barquero, Montalbán y
Zimmerman, la mayor probabilidad de consumar el suicidio lo tienen quien ha
efectuado una tentativa, que alcanza 10 o más porciento. En un estudio de factores de riesgo suicida en adultos se encontró que el 10 al 15% de los intentos son consumados con posterioridad.


En muchos de los casos el paciente antes del acto ha ido dando señales que con frecuencia pasan inadvertidos y que en ocasiones son acogidas con desprecio debido al falso criterio generalizado, "de que el que lo va hacer no lo anuncia".En la mayoría de los trabajos realizados encontramos que la conducta suicida con frecuencia " da señales previas", pide "auxilio" y somos los médicos y familiares los que por torpeza e ignorancia somos incapaces de descifrar el mensaje.

Para los autores Españoles Ros Montalbán, García y Vázquez - Barquero que estudian el tema del suicidio, el intento suicida se refleja como gritos comunicativos de ayuda al considerarlo frecuentemente como reactivo al estrés vital. Para algunos autores 2 de cada 3 de los suicidas anuncian su intención ya sea a su médico, familia o amigos.

Para Poldinger el anuncio previo varia de un 69% a un 78%.

Es muy frecuente encontrar clínicamente dificultades para distinguir los gestos suicidas cuando preguntamos al paciente directamente acerca de sus pensamientos suicidas, su intención de intentar suicidarse, en muchos casos corremos el riesgo de no obtener respuesta o se enmascare la misma, debemos buscar ayuda y proveernos de información con miembros de la familia, amigos, compañeros de estudio y trabajo o los maestros.

La ideación suicida en relación con los gestos es más evidente, por lo, que el médico de atención primaria y personal asistencial debe prepararse para la búsqueda de la misma, si tenemos en cuenta que el 90% de aquellos que cometen intentos de suicidio han tenido desórdenes psiquiátricos.

El médico de atención primaria cobra especial relevancia, pues hasta el 80% de las personas que se suicidan ofrecen algún tipo de "aviso" y más de las 2/3 parta de los suicidios consumados se dan en pacientes que el mes antes habían consultado a su médico. En este sentido, deberían explorar la ideación suicida en todo aquel paciente con ánimo triste, en aquellos que acuden a consulta por ideación suicida y finalmente, en los que han tenido un intento suicida.

El papel del médico de atención primaria es fundamental en la prevención primaria del posible intento suicida en pacientes sin antecedentes del mismo y junto a la atención secundaria, prever la posible repetición de los que si los tienen previos.

La predicción se basa en la prevención y el primer paso es pensar en el suicidio como una posibilidad en nuestros pacientes y en segundo lugar conocer los factores y grupos de riesgo.

Conviene remarcar que preguntar sobre la ideación suicida no induce a llevar acabo el suicidio, cuando sospechemos que puede haber ideación autolítica debemos preguntar por ella. Algunos pacientes pueden referir la ideación autolítica de forma espontánea; otros no.

Aunque resulte incómodo hay que preguntar por la intensidad de la ideación suicida estableciendo a través de preguntas directas y sencillas una exploración sistemática del riesgo suicida, saber que piensa el paciente nos permite evaluar en gran medida el riesgo, conociendo su situación vital en ese momento, el grado de satisfacción, presencia de pensamiento alrededor de la muerte, ideas de autolesionarse o de escapar, descansar, presencia o no de planes suicidas y su letalidad y acceso a los medios de autodestrucción.

Es recomendable si durante la investigación se insinúa la posibilidad del suicidio, hay que tomar siempre en serio los pensamientos y amenazas suicidas, hay que tratar de evalúe el grado de determinación real de la intención suicida, determinando los planes futuros y contrastar nuestras impresiones con los acompañantes s fundamental señalar que en ocasiones se tiende a minimizar la importancia de las conductas parasuicidas (llamadas de atención que incluso algunos pacientes catalogan como una forma de chantaje emocional), que ocurren especialmente en adolescentes, mujeres y personas inmaduras suelen ser diagnosticadas como trastorno de personalidad, como reacción a algún conflicto. Se recomienda que siempre que se piense en la ideación suicida hay que inducir a la persona que lo exprese, las personas suelen sentir alivio al sentirse atendida y aceptada.

Los pacientes diagnosticados como trastorno limítrofe de personalidad amenazan con frecuencia sobre el suicidio, su tasa de suicidio consumado es 6 veces la de la población en general. Aunque si hay un porcentaje de intentos de suicidio que si son impulsivos, suelen ser no letales, la mayoría de los suicidios consumados se dan tras meditación durante largo tiempo, es decir son planificados. En ocasiones hay indicadores indirectos ( ej. Modificación sin motivo del tratamiento). En el parasuicidio y el suicidio se pueden dejar avisos, pistas o notas.

Cuando realizamos la valoración de la ideación suicida, debemos considerar que dejar una nota de despedida indica determinación y añade gravedad. También los mensajes a compañero sobre temas laborales pendientes, sacar los papeles del seguro, hacer o arreglar el testamento son signos especialmente preocupantes. Realizar una llamada telefónica solicitando ayuda es un reflejo de escasa determinación.

Las investigaciones sobre prevención del suicidio usan un modelo de intervención práctica y un modelo teórico de desarrollo de dicha conducta. Este modelo facilita la diferenciación e interpretación del suicidio y su prevención, este valora el significado de riesgo y los factores predictores en el proceso teórico de los desarrollos suicidas.

Según Walter y Poldinger el acto suicida va precedido por una evolución de tres fases:
En la primera fase el paciente considera el suicidio como una forma de resolver los problemas reales o aparentes.
En la segunda etapa comienza la ambivalencia, prima la indecisión, la lucha interna entre tendencias destructivas y las que favorecen la integridad, aquí es donde se avisa con frecuencia la idea autoquírica.
Por ultimo la decisión ha cristalizado y existe el acto imperativo concreto del suicidio, muchas veces la ansiedad y la desesperación han desaparecido totalmente, manteniéndose sedados.

Schnider distingue tres variedades con características psicológicas bien definidas:
Suicidio Balance. Tiene lugar cuando una persona a pesar de sus esfuerzos prolongados durante mucho tiempo, llega a caer en una situación económica y social, en que la vida no tiene valor para sí, conclusión a la que llega, reflexivamente, sacando el balance de sus esfuerzos y las satisfacciones que tiene.
Suicidio Corto circuito. Se da cuando un individuo tras la recepción de una noticia desagradable o bajo la impresión de un suceso que lo coloca frente a una emoción, pierde el control y pone fin a su vida.
Suicidio Teatral. Hay aquí una acentuación afectiva en el estado de ánimo del suicida pero falta una completa sinceridad de propósito, se desea más sensación que morir realmente.


Describen Vázquez - Barquero, González y Platt la presencia en la historia pasada del paciente, historia de intentos suicidas previos e historia familiar de intentos de suicidio así como la presencia de síntomas asociados como el insomnio, ansiedad severa, tristeza, agitación psicomotriz, ataques de pánico, cambios de la conducta alimentaria, tendencia al aislamiento, describiendo alivio y calma en muchos de los pacientes cuando ha tomado la decisión de cometer el acto suicida.

En estudio realizado en el Hospital " El Pino - Sabinal " Universidad de las Palmas de Gran Canaria, se recoge que la ansiedad, tristeza, baja estima y desesperanza, prevalecieron en la "función emocional subjetiva" y donde los conflictos familiares y de pareja precipitaron su decisión, siendo la historia de patología psiquiátrica, la historia familiar de conducta suicida, la impulsividad las que se relacionaron con la reincidencia de esta conducta, fueron considerados la impulsividad y los antecedentes familiares de suicidio los mejores predictores independientemente de la reincidencia.

Para Luis Cabornero y sus colaboradores, en la elección del método empleado en los actos suicidas intervienen un gran número de factores, como la disponibilidad y accesibilidad al mismo, su aceptación sociocultural, la confianza en su capacidad letal, tener experiencias anteriores, ser considerado menos doloroso sobre todo en las mujeres y la imitación.

Por otro lado, el método empleado difiere según se trate de un suicidio consumado o de una tentativa de suicidio; como regla general, en los suicidios consumados suelen utilizarse métodos más violentos y de mayor letalidad, mientras que los métodos "blandos", menos
letales, entre los que se destaca la intoxicación medicamentosa, son los habituales en la tentativa de suicidio.

El método difiere según los países y suelen tener que ver con la accesibilidad a los mismos. En el Reino Unido, la mayoría de los hombres que se suicidan lo hacen por envenenamiento, mientras que las mujeres se ahorcan.

En Suecia los hombres se ahorcan o envenenan, mientras que las mujeres se sumergen en el agua. En los Estados Unidos el método más común es mediante el arma de fuego, de fácil acceso y alta letalidad para los propósitos suicidas.

En Cuba el ahorcamiento en los hombres y la ingestión de sustancias en las mujeres son los métodos más utilizados en los suicidios consumados, siendo este último el más común en las tentativas de suicidio.

Coincidimos totalmente con estos autores en relación con el criterio a considerar en la elección del método a utilizar, siendo estos aspectos los más comunes apreciados en nuestra práctica profesional.

Diferentes autores Ros Montalbán, Baca - García, Vázquez - Barquero, Irurita y Cabornero consideran que una historia familiar o personal de suicidio es un factor de riesgo auto quírico importante, se puede producir por identificación, imitación, familia estresada o por contagio, transmisión genética de factores de riesgo o de enfermedad psiquiátrica y plantean como factores de riesgo a tener en cuenta diferentes manifestaciones en el paciente como son: Amenazas de suicidarse, hablar o escribir acerca de que desea morirse, parecer deprimido, triste, taciturno, ajeno o desesperado, presentar significativos cambios en su comportamiento, aspecto o disposición (ya sea que cambie de "normal" a deprimido; o viceversa), abuso de alcohol y drogas, se lastima a sí
misma, deliberadamente; dice que si faltara nadie la extrañaría regala o dispone de sus más preciados efectos personales.

Estamos de acuerdo con las valoraciones que realizan estos autores con relación a las manifestaciones más comunes en los pacientes, los cuales por lo general realizan alusión de forma directa o indirecta con relación a sus intenciones, dan instrucciones sobre sus pertenencias, se despiden de sus familiares y amigos, cambian su comportamiento habitual, o realizan algún comentario o dejan cartas, notas o realizan llamadas telefónicas como señal de aviso con relación a sus propósitos.

Como podemos observar son disímiles los acontecimientos que pueden llevar al suicidio, principalmente a personalidades con ciertas predisposiciones, como la impulsividad, hostilidad, agresividad, teniendo en cuenta además la importancia que para la persona especifica pueda tener una situación dada llegando con frecuencia a alcanzar el valor predictivo de desenlace fatal a largo plazo; La desesperanza.

En la literatura revisada se recomienda ante un paciente que se sospeche de ideación suicida o riesgo;
Permanecer callado y escuchar con atención, mostrar interés en lo que a la persona le pasa.
Tome en serio las amenazas de suicidio.
Deje que el suicida potencial hable acerca de sus sentimientos.
Acéptelo; no lo juzgue.
Pregúntele con cuanta intensidad y frecuencia ha pensado en ello.
Pregúntele si tiene algún plan para llevar acabo el suicidio.
Investigue de manera discreta si esa persona cuenta con los medios para llevar acabo su plan.
No le jure guardar secreto; más bien comuníqueselo a alguien.

Asegure a esa persona que está bien y que es necesario que reciba ayuda.


Concordamos con estos autores en relación con las recomendaciones a tener en cuenta en la práctica médica, las cual consideramos útil para cualquier persona que tenga contacto o se relacione en algún momento con alguien con ideación suicida o cualquiera de las otras formas de presentación de la conducta suicida.

Han sido muchas las formas de tratar de prevenir el suicidio en distintos países introduciendo, en algunos reglamentos estrictos para la adquisición de psicofármacos, como el método más frecuente del intento suicida. Pero estas medidas no, son comunes a todos los países, y en muchos como en los Estados Unidos las armas de fuego, el método más empleado, no existen leyes que prohíban la tenencia de las mismas.

Otros países han organizado los centros de intervención en crisis para la autoquíria en la que el paciente llama por teléfono y vienen a socorrerlo, con hospitalización rápida y la intención de brindarle apoyo para sus conflictos familiares y/o personales.

Bleuler propone que el peligro suicida no podrá ser evitado de modo eficaz sino es mediante el ingreso con vigilancia ininterrumpida, ventanas protegidas, no objetos cortantes etc.

Pero consideramos al igual que otros autores que si conocemos el verdadero potencial, sus características especificas, se facilita establecer por cada zona determinadas medidas de prevención y promoción necesarias, así como el tratamiento más factible, pues en ocasiones el ingreso hospitalario lejos de beneficiar el restablecimiento del paciente, traen consigo otras problemáticas.

Solo nos queda señalar que la muerte a manos de uno mismo, es prematura a cualquier edad y que las muertes prematuras, incluso desde un punto de vista puramente productivo, constituyen una pérdida de talento y recursos que ninguna sociedad puede aceptar. Así, debemos mejorar e incrementar nuestros esfuerzos para prevenir y reducir la tragedia en los inicios del tercer milenio.
El suicidio es una solución eterna para lo que a menudo no es más que un problema temporal.

OBJETIVOS

General

Identificar algunos elementos cognitivos, afectivos y conativos alrededor de la acción suicida.


Especificos


Determinar los pensamientos más frecuentes durante la acción suicida y su comportamiento.

Identificar los estados afectivos presentes durante la realización del acto suicida.

Describir la conducta previa al acto suicida.

Diseño metodológico.

TIPO DE ESTUDIO

Se realizó un estudio cuantitativo de tipo descriptivo, retrospectivo con los pacientes ingresados, que realizaron intentos de suicidio durante el período del 1ro de mayo al 31 de mayo del año 2002, en los Servicios de Unidad de Intervención en Crisis (UIC) en cinco Hospitales de la Ciudad de la Habana.

UNIVERSO

El universo de estudio estuvo conformado por 46 pacientes que ingresaron en los servicios de Unidad de Intervención en Crisis de cinco Hospitales de la Ciudad de la Habana, pertenecientes a los municipios Plaza de la Revolución, 10 de Octubre, Cerro y Boyeros en el período del 1ro al 31 de mayo del 2002.

MUESTRA

La muestra quedó conformada por 30 pacientes, 24 mujeres y 6 hombres, que ingresaron en los servicios de UIC de los Hospitales " Calixto García" ( Plaza de la Revolución), "Salvador Allende" ( Cerro), "Clínico - Quirúrgico de 10 de Octubre" (10 de Octubre), "Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán" ( Plaza de la Revolución) y el Hospital General "Enrique Cabrera" ( Boyeros) en el periodo del 1ro al 31 de mayo del 2002.

Para la selección de la muestra se tomaron como criterio de inclusión; haber realizado un intento suicida y estar ingresado en un Servicio de UIC, con un tiempo de ingreso entre 24 y 72 horas y tener el consentimiento informado del paciente; fueron excluidos del estudio 16 pacientes que por su estado de conciencia no eran capaces de comunicarse o que presentasen trastornos psiquiátricos que le impidieran responder adecuadamente el cuestionario, ej. Retraso mental, Demencias, Cuadro Alucinatorio.

PROCEDIMIENTOS ESPECIFICOS

Con el objetivo de recoger la información, se elaboró un instrumento que respondiera a los objetivos trazados; para la validación del mismo se utilizó el criterio de expertos; se seleccionó un comité de 9 expertos integrado por: 1 Doctor en Ciencias Médicas, 1 Especialista de 2do Grado en Psiquiatría, 5 Especialistas de Primer Grado en Psiquiatría General, 1 Licenciada en Psicología, 1 Licenciada en Trabajo Social, todos Master en Psiquiatría Social. Previa aplicación del instrumento se realizó un pilotaje para comprobar la efectividad, el grado de comprensión y aceptación por los pacientes. Esta encuesta fue aplicada por un solo investigador a fin de minimizar el riesgo que la interpretación de la respuesta por varios encuestadores podría introducir en los resultados.

Dicha encuesta está dividida en bloques que abordan en orden consecutivo: pensamiento, afectividad y los aspectos con relación a la conducta previa a la realización del intento suicida.

Se efectuó la coordinación con los Servicios de Psiquiatría de los Hospitales donde se realizó el estudio, así como con los Servicios de UIC, para la autorización y facilitar el estudio.

Se realizaron visitas con una frecuencia de días alternos para la recogida de la información y así dar cumplimiento al criterio de encuestar al paciente entre las primeras 24 y 72 horas posteriores a la realización del intento suicida con el fin de hacer más confiables las respuestas de los pacientes.

Durante el procedimiento, se revisaron las Historias Clínicas de la totalidad de los pacientes, se obtuvo la opinión de los especialistas de los servicios donde se realizó el estudio para determinar si cumplían los criterios de inclusión, se le comunicó al familiar el objetivo del estudio y se solicitó la autorización para la realización del mismo, siguiendo el mismo procedimiento con los pacientes a los cuales se les pidió su aprobación para ser incluido dentro de la muestra, se explicó los objetivos del estudio y se indicó cómo responder el cuestionario.

Los datos obtenidos fueron tratados por el método de porcientos teniendo en cuenta las bondades que el mismo tiene para muestras pequeñas como la estudiada. Los resultados se presentan en forma de tablas.
RECURSOS HUMANOS:
1 Especialista de Primer Grado en Psiquiatría General.
1 Especialista en Bioestadística.
1 Especialista Principal en Computación.

RECURSOS MATERIALES:
Encuesta para recolectar información.
Material gastable de oficina.
Historias Clínicas.
Microcomputadora Pentium IV.
Impresora HP 610 CL.
Materiales para encuadernación, presentación y defensa de tesis.

CRITERIOS OPERACIONALES

Suicidio. Toda aquella conducta, generalmente consciente, que va encaminada hacia la autodestrucción - por acción u omisión - del propio sujeto, aunque sea difícil comprobar la intencionalidad e independientemente de lo que la persona sepa o no el móvil de su conducta.
Ideación Suicida. Paso previo a la conducta suicida, aunque no se sigue de está necesariamente.
Conducta Suicida no Letal. Conducta propiamente autolesiva cuyo resultado no es letal.
Parasuicidio. Se refiere a conductas cuya intención no es acabar con la propia vida, sino modificar el ambiente.


RESULTADOS, ANALISIS Y DISCUSION


La Tabla No 1 representa la distribución de los pacientes que realizaron intento suicida por sexo, predominando en el sexo femenino con un total de 24 casos para el 80% de la totalidad de la muestra, siendo la relación entre los sexos 4:1. Si se comparan los resultados con la mayoría de la literatura revisada, podemos apreciar que son coincidentes, tanto en la mayor incidencia de los intentos de suicidio en el sexo femenino, así como en la relación entre sexos la cual según la información obtenida está varia entre 3:1 y 4:1 en las diferentes zonas geográficas donde se ha estudiado esta problemática.

Los pensamientos durante la acción suicida se reflejan en la Tabla No 2. Es llamativo en los resultados que el 83% de los casos pensaban que realmente no morirían
con su acción o que podrían recibir ayuda oportuna 63.3% lo que demuestra una intención clara de no morir, lo cual si lo analizamos en conjunto con el comportamiento de los pensamientos de que con su acción sus familiares u otra persona cederían a sus condiciones en el 73.3% de los casos, que se resolvería su situación sin morir y recibiría más amor y comprensión con un 66.6%, que sus familiares sentirían temor y lo atenderían más en el futuro con 60%, podemos inferir que predominan en la mayoría de los casos estudiados los pensamientos que los alejan de la posibilidad de terminar con su vida y se confirma el sentido de demanda o búsqueda de ayuda que se atribuye a esta conducta.

Destacable también dentro de los resultados el objetivo de culpar a los familiares u otra persona en caso de morir con su acción en el 70% de los casos, lo cual consideramos está en relación con las situaciones o motivos que hayan influido en la aparición de la ideación suicida o que puedan haber desencadenado la misma las cuales según estudios revisados son múltiples, lo cual unido a los resultados anteriores se coincide con los trabajos donde se plantea que en muchos casos es utilizada esta conducta como una forma de chantaje emocional.

Debemos señalar que en la totalidad de los casos se presento más de un pensamiento en relación con la acción suicida lo cual reafirma lo planteado por diferentes autores con relación a la riqueza y amplitud de la ideación suicida.

La Tabla No 3 presenta el horario más frecuente de aparición de la ideación suicida, siendo el horario indefinido con el 40%, el horario de la tarde 30%, seguido por el horario de la noche, la mañana y la madrugada en orden descendente. Estos resultados demuestran la variabilidad a que se encuentran sometido los pensamientos en el individuo que piensa en el suicidio como una posibilidad y está en correspondencia con la ambivalencia que presentan los mismos.
Estos resultados se corresponden con la literatura revisada.

La Tabla No 4 nos refleja los estados afectivos durante el acto suicida, podemos observar: 83.3% de los casos presentaban tristeza, el 76.6% inquietud, 63.3% temor. 53.3% desespero, 23.3% calma y 16.6% alivio, son los resultados más destacables, cuando analizamos estos resultados podemos concluir


que existe una mezcla de estados emocionales en el individuo con ideación suicida lo que nos lleva a plantear aun más la ambivalencia en que se mueve el paciente suicida y lo difícil para el mismo de enfrentar esa situación. Estos resultados se corresponden con la bibliografía revisada.

Como estado afectivo predomino la tristeza presente en el 83.3% de los casos, la cual como expresión presente en los cuadros depresivos nos reafirma más el criterio generalizado de factor de riesgo suicida la depresión en todas sus expresiones y donde la inquietud, el desespero, temor son síntomas que con frecuencia acompañan a las manifestaciones depresivas, criterios coincidentes con diferentes autores.

Existen dos resultados que aunque no predominan en la mayoría de la muestra son destacables, la presencia de calma y alivio en el paciente que ha decidido suicidarse lo cual se recoge en la bibliografía como frecuente después que el paciente ha estado sometido a un periodo de ideación y ambivalencia en la toma de la decisión y cuando se ha decidido, para algunos realmente constituye un alivio y el paciente se siente calmado.

Si valoramos integralmente los resultados podemos plantear que alrededor de la acción suicida existe una mezcla de estados de ánimo, descrito por muchos que estudian el tema del suicidio y que coinciden con nuestros resultados pues en todos los casos los pacientes refirieron diferentes estados afectivos en el momento de la acción suicida.

La conducta previa al intento suicida se muestran en la Tabla No 5. Es de gran significación en esta tabla que un número elevado de pacientes hizo comentarios sobre sus propósitos antes de llevarlos a la práctica 63.3%, el 46.6% dio instrucciones sobre sus pertenencias cuando no estuviera, unido a esto tenemos otras formas de emitir señales o
avisos obtenidos como despedirse de los familiares, cambiar la forma de ser o actuar, hacer comentarios, dar señal o sugerencia constituyen forma de emitir señales de aviso y demanda de ayuda, lo que hace recordar el diseño de la suicidabilidad de Poldinger donde en su II estadío se hace referencia a la presencia de avisos directos o indirectos llamadas de ayuda, la cual en la mayoría de los casos somos los médicos o familiares los que por torpeza o ignorancia somos incapaces de descifrar el mensaje. En los estudios consultados se coincide con estos resultados y criterios en que la alusión al intento suicida y llamadas de ayuda constituyen elementos presentes en casi la totalidad de los pacientes que adoptan esta conducta como vía de solución o terminación de su vida.

Como otro resultado interesante se encuentra que el 40% de los casos el paciente visitó a su médico de la familia, psiquiatra o psicólogo u otro profesional de la salud en el último mes lo cual es un elemento para muchos fundamental en la prevención de la conducta suicida, estos resultados se asemejan a los consultados.

En nuestro estudio el 26.6% de los pacientes deja una explicación del porque su acción suicida lo cual es considerado como una señal de aviso y es referida por varios autores como un elemento que añade gravedad y determinación a la conducta.

Solo el 16.6 % de los casos no hicieron alusión a sus intenciones o propósitos, lo cual se corresponde con el pensamiento de morir con su acción lo que refleja la seriedad de la intención en estos pacientes.

En las Tablas No 5 A se muestra a quien fueron dirigidas las referencias suicidas siendo los familiares y amigos a los cuales se dirigen fundamentalmente estas referencias, uniéndose a estos vecinos y compañeros de trabajo o estudio, estos resultados son coincidentes con la literatura revisada.

Las Tablas No 5 B y C representan el tipo de explicación del porque el acto suicida y a quien fueron dirigidas predominando las cartas, las notas y llamadas telefónicas dirigidas a familiares y amigos, lo cual es coincidente con estudios anteriores y en diferentes medios que consideran a familiares y amigos las personas a los cuales se dirigen estas explicaciones más comúnmente, siendo las cartas y notas considerados la más comunes y que indican determinación y añade gravedad, mientras que realizar una llamada telefónica solicitando ayuda es un reflejo de escasa determinación.

Los aspectos relacionados con la toma de la decisión se analizan en la Tabla # 6. En el 50% de los casos se evidencia un proceso de considerar la posibilidad de suicidio como una solución, así como presencia de un plan suicida, siendo esta etapa de indecisión entre tendencias constructivas y destructivas, y si sumamos a ello que el 33.3% de los casos habían pensado en ello y una situación inesperada propicio la acción, toma más valor este criterio, debemos considerar que estos paciente habían pensado en el suicidio y la toma de la decisión no se había hecho firme estando determinada finalmente por situaciones abruptas, inesperadas y de gran fuerza que llenan al individuo a tomar una decisión en la cual pensaba y no había decidido aún. Los resultados presentados son coincidentes con diferentes estudios.

En el 16.7% de los casos la decisión fue tomada de forma súbita, rápida lo cual según muchos autores está en relación con trastornos limítrofes de la personalidad, impulsividad y violencia, enfermedad médica reciente, presencia de rabia o agitación, abuso de alcohol, drogas entre otras causas que pueden determinar una conducta con estas características.

Coinciden estos resultados con la bibliografía consultada ofreciéndonos un margen de comprensibilidad sobre el tema de que llegar a la decisión final lleva un periodo
de tiempo para analizar, dar solución a pugnas internas ya sea de forma correcta o no: Como el caso de recurrir al suicidio, estando esta decisión influida en ocasiones por situaciones inesperadas, o por otros factores que determinan una conducta rápida, súbita.

La Tabla No 7 refleja como se realizó la elección del método empleado, resulta interesante que 63.3% de los casos eligió el método a su alcance más práctico, más fácil de obtener, sin preferencias por él, 46.6% porque tenia experiencias anteriores y el 40% por considerarlo más eficaz para sus propósitos, estos resultados se corresponden con múltiples estudios consultados de diferentes latitudes donde se consideran como factores esenciales en la elección del método: La disponibilidad y accesibilidad al mismo, su aceptación, la confianza en la capacidad letal y tener experiencias anteriores.

Otro criterio expresado y muy interesante es la elección por tener referencias de amigos, familiares, lecturas, etc, aspecto que no debemos desestimar puesto que cada día alcanza más valor en muchos estudios que el suicidio se puede producir por identificación, imitación, familia estresada o por contagio y donde los medios masivos de comunicación como el cine, la televisión y vídeo y la prensa sensacionalista con la difusión generalizada de las noticias y el uso de esta conducta suicida con fines lucrativos son elementos nuevos que se han añadido a la ya complicada situación de la conducta suicida a escala mundial y si consideramos que la mayor probabilidad de consumar el suicidio lo tienen quien ha efectuado una tentativa de suicidio que alcanza el 10 o más porciento y que del 10 al 15 % de los intentos suicidas son consumados con posterioridad, podemos determinar el valor real que tienen las experiencias anteriores y el alto riesgo de reincidir en esta conducta aquellos pacientes que han intentado poner fin a su vida, criterios coincidentes con otros autores.

La utilización de un método por considerarlo menos doloroso en el 26.6% de los casos es coincidente con la bibliografía y demuestra que los pacientes hasta el momento de consumar el acto, esperaban una ayuda que si bien no llegó si fue ansiada y esperada hasta el final, esto unido a elementos de la personalidad del paciente, experiencias anteriores y la presencia de referencias constituye un resultado interesante y a tener siempre presente cuando nos enfrentemos a la conducta suicida.

Es llamativo en los resultados de esta tabla que la totalidad de los casos estudiados en relación con la elección del método se utilizó más de un criterio, lo que consideramos está en relación con la ambivalencia que sufre el individuo que ha pensado en atentar contra su vida en la mayoría de los casos y con la solicitud de ayuda "los llamados gritos comunicativos".

En Tabla No 8 se recogen los horarios más frecuentes en que se cometió el intento de suicidio, no existiendo en los resultados alguno que indique predilección destacable por un horario en especifico, aunque en su conjunto consideramos que estos resultados están íntimamente relacionados con los pensamientos de recibir ayuda oportuna, de que realmente no corría riesgo de morir con su acción, pues la mayoría de los intentos se realizaron en horarios en los que por lo general es más fácil obtener ayuda y donde una intervención oportuna evitaría la consumación del acto suicida, solo el 33,3% de los casos utilizó el horario de la noche el cual se considera de más riesgo. Estos resultados son coincidentes con otros resultados 1,24,66,67 donde se plantea la mayor ocurrencia de los actos suicida en el horario de la noche y las mañanas


CONCLUSIONES


El 80% de los intentos de suicidio correspondieron al sexo femenino, con una relación entre el sexo femenino y masculino 4:1.
Los pensamientos más frecuentes durante la acción suicida fueron los de no morir, recibir ayuda oportuna y cambiar la situación personal, familiar o social, pensamientos que se alejan de la posibilidad de terminar con la vida y se confirma el sentido de demanda o búsqueda de ayuda que se le atribuye a está conducta; los horarios : indefinido, noche y la mañana es donde con más frecuencia se presenta la ideación suicida.
Durante la realización del acto suicida existe una combinación de estados afectivos con predominio de la tristeza, inquietud, temor, desespero y en un menor porciento calma y alivio.
Un alto porciento de los pacientes envía una o varias señales de aviso o petición de ayuda para resolver sus problemas internos, predominando los comentarios acerca de sus propósitos, dar instrucciones sobre sus pertenencias o bienes, dejar una explicación dirigida a sus familiares y amigos en forma de cartas, notas o llamadas telefónicas o visitan a su médico de la familia, psiquiatra u otro profesional de la salud.
En la toma de la decisión de realizar el acto suicida se evidencia un proceso de ambivalencia entre: consideración de la posibilidad o aparición de la idea suicida y toma de la decisión, donde pueden influir situaciones inesperadas que propicien la acción, utilizándose los métodos de más fácil acceso, por experiencias anteriores o por ser considerado más eficaz, menos doloroso o por referencias de familiares, amigos u otros.


No existe predilección por un horario en la realización del intento de suicidio, la mayoría de los mismos se realizan en horarios en los que por lo general es más fácil obtener ayuda y donde una intervención oportuna evitaría la consumación del acto suicida.


RECOMENDACIONES

Que se cumpla el Programa de Prevención y Control de la Conducta Suicida que incluye en la encuesta de Tipificación de la Conducta Suicida los aspectos valorados en nuestro estudio.

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Dr. Máximo Eredio Hernández Pérez
Psiquiatra - Master en Psiquiatría social
mger@infomed.sld.cu


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