¿CONSUME USTED SUFICIENTES AGPI?: Sus funciones

en el organismo

 

Un ácido graso (AG) es una estructura hidrocarbonada con un grupo ácido en un extremo (COOH). Los  AG llamados de cadena larga tienen18 carbonos o más. Se les llama poliinsaturados cuando tienen mas de un doble enlace entre los átomos de carbono  (una característica de su estructura química) que les permite  formar compuestos  cíclicos con múltiples funciones biológicas (las prostaglandinas), participar de la estructura de la membrana celular y hacerla mas flexible, contribuir al buen trofismo o estado nutricional del cerebro, de la piel y de las mucosas, formar la mielina, etc. Dado que estos ácidos  poliinsaturados (o AGPI) no se fabrican en el cuerpo (salvo el araquidónico) y deben provenir de la dieta, se los considera esenciales.
¿Por qué en la actualidad no los obtenemos tan facilmente mediante el alimento?
A partir de 1940, los aceites fueron extraídos de los granos mediante el calor y el agregado de hexano (solvente orgánico de la familia del benceno), convirtiendo los ácidos  grasos contenidos en ellos en sustancias fáciles de conservar y comercializar –refinados-, pero biológicamente inertes. A esto se le agregó la hidrogenación de aceites vegetales y refinación para convertirlos en grasas semisólidas (margarina), ricas en grasas trans (configuración espacial potencialmente tóxica, opuesta a la forma cis, activa, que encontramos en la naturaleza).Por lo tanto, empezamos a consumir en forma masiva grasas saturadas  (margarina, manteca, tortas, facturas y panificados en general, carnes, lácteos-aún descremados-, fritos, aderezos, embutidos, enlatados y muchos otros productos ricos en grasas trans  ) y aceites inactivos (por  ser obtenidos mediante el uso del calor) . Anterior a esta industrialización de las grasas, los aceites se obtenían por el prensado en frío (sin calor ni solventes) de semillas de oleaginosas (oliva, girasol, lino, sésamo, cártamo, maíz) y el consumo de grasas (manteca, crema) era muy costoso y por lo tanto reducido. También era mas frecuente consumir otras fuentes de grasas poliinsaturadas como frutos secos, hojas verdes, aceite de pescado, etc.
Desde el año 1950, el Dr. Swank y colaboradores alertaron sobre los riesgos de una dieta con exceso de grasas saturadas. Estudiaron que la ingesta de dichas grasas, origina la formación de quilomicrones o “carriers” de lípidos demasiados gruesos para penetrar en la microcirculación, con lo cual los tejidos quedan carentes de esos indispensables ácidos grasos que deben formar membranas, hormonas, paredes celulares, receptores, mielina, eicosanoides, etc. En cambio,  la digestión y absorción de grasas poliinsaturadas  da lugar a agregados pequeños, que fácilmente atraviesan capilares y nutren el espacio intersticial y la propia célula. Se iniciaron estudios sobre la relación entre el consumo de estas grasas, la carencia de los ácidos grasos poliinsaturados
(AGPI)  y los efectos sobre la inmunidad.
Para la misma época la Dra. Kousmine, en Suiza, comprobó la influencia de los cambios dietarios en la alteración del sistema inmune, en especial la vinculación con el cáncer y las enfermedades autoinmunes, y las consecuencias de la industrialización de las grasas. «En los años 40 -cuenta en su libro Salve su Cuerpo- el índice de cánceres aumentaba. Pensé que debía intentar comprender esta enfermedad. Instalé un laboratorio en la cocina de mi apartamento y estuve estudiando ratas durante 17 años. Busqué en el instituto Curie de París una especie de rata que desarrollaba cáncer mamario en un 90% de casos. En dicho Instituto eran alimentadas con comprimidos nutritivos, pero yo no podía pagarlos y les daba pan seco, trigo integral, zanahorias crudas y levadura de cerveza. Es decir, mezclaba una alimentación natural con otra desvitalizada, como el pan blanco. La proporción de tumores descendió al 50%. Al principio no comprendí la causa, pero más tarde supe que eran los alimentos crudos y naturales los que disminuyeron de forma tan importante el índice de tumores».A estos ácidos grasos de cadena larga poliinsaturados (AGPI) contenidos en dichos alimentos crudos y naturales los llamó vitamina F. Conclusión: en ratas que estaban genéticamente predispuestas para desarrollar cáncer en un 90 % de los casos, el cambio de la alimentación fue suficiente para contrarrestar ese programa de los genes y evitar el desarrollo de la enfermedad en un 50% de los casos. ¡Notable efecto sobre la inmunidad! Sin embargo, medio siglo después de estos descubrimientos, la dieta incluye pocos elementos crudos, escasos AGPI y mucha grasa saturada, a la par que el cáncer sigue causando estragos.
¿Por qué es tan importante consumirlos diariamente?
En primer lugar, vamos a analizar sus funciones en el sistema nervioso:

  • Tienen una acción trófica directa sobre la neurona y otra indirecta por inhibir las citoquinas proinflamatorias que generan muerte neuronal. La integridad de la neurona es esencial para la memoria, la atención, el aprendizaje, la comprensión y comunicación escrita y oral, funciones que se van alterando con el envejecimiento. Sin embargo, el consumo de AGPI, mantiene la salud mental en un excelente nivel ,a pesar de la edad.
  • Cuando se genera un proceso inflamatorio en el cerebro como consecuencia de una disfunción endotelial, estos ácidos grasos esenciales favorecen la reparación a través de la fibrosis. O sea, “apagan el incendio”, para evitar que se siga propagando el daño, aunque esto implique que parte del tejido va a quedar atrofiado (estimulan el factor de crecimiento beta de los macrófagos y linfocitos B). Por lo tanto, aquellos que los ingieren en alta proporción y consumen baja cantidad de grasas saturadas, tienen menos riesgo de isquemia o microinfartos  cerebrales.
  • Forman la mielina, que conecta las neuronas y permite la transmisión del impulso nervioso (el 70% de la mielina es grasa). Si la neurona está intacta pero no se puede comunicar con sus vecinas (como ocurre en enfermedades desmielinizantes) las funciones se perturban y surgen dificultades en el movimiento, en la sensibilidad, mareos, temblores, rigidez, alteraciones visuales, falta de coordinación e inestabilidad al caminar, hasta la parálisis.
  • También constituyen los fosfolípidos de la membrana celular de las neuronas, facilitando la acción de las hormonas, neurotransmisores, citoquinas, intercambio de nutrientes y eliminación de desechos de la célula nerviosa. Esto influye, por ejemplo, en el estado de ánimo. Los países que consumen grandes cantidades de pescado (extraído de su medio natural, no de criaderos, y consumido crudo o poco cocido) tienen bajas tasas de depresión. A su vez, el consumo infrecuente de pescado, por depleción de ácidos omega 3 (del tipo EPA o eicosapentanoico), aumenta el riesgo de padecer la enfermedad, como demuestran estudios realizados en Finlandia. Por otra parte,  en pacientes con trastornos bipolares (alternancia de episodios de manía y depresión) refractarios al tratamiento, la administración de ácidos docosahexanoico y eicosapentanoico (omega tres) logró un período de remisión significativamente mas largo que en los pacientes que recibieron placebo. En la actualidad muchos psiquiatras están aumentando el consumo de estas grasas poliinsaturadas y disminuyendo las saturadas, como recursos normalizadores del ánimo, sin efectos colaterales, en particular en pacientes bipolares y depresivos.

Funciones en el sistema cardiovascular:

  • Regulan el flujo sanguíneo: de acuerdo a donde tengan el doble enlace, los AGPI se clasifican en omega 6 (así llamados por tenerlo en el carbono 6) o en omega 3 (lo tienen en dicho carbono). Los que tienen el doble enlace en el carbono 9 (omega 9) en realidad no son AGPI (poliinsaturados, con dos o mas dobles enlaces entre sus átomos de carbono)  sino monoinsaturados (como el aceite de oliva, con un sólo doble enlace). A su vez, las grasas poliinsaturados pueden ser de origen vegetal o animal. Los omega 6 de origen vegetal  (presentes en las semillas o aceite de girasol, germen de trigo, nueces, hojas verdes, aceite de onagra, de borraja) favorecen la formación en el cuerpo del ácido dihomogamalinolénico (DGLA), precursor de las prostaglandinas de la serie 1, que inhiben la agregación plaquetaria, promueven la vaso dilatación, reducen la liberación de histamina y estimulan la acción de la glándula tiroides y de las adrenales. En cambio, los  AGPI omega 6 de origen animal (presentes en carnes, lácteos, huevos y grasa de origen animal) favorecen la formación del ácido araquidónico, (AA) precursor de la serie 2 de prostaglandinas (como el tromboxano A2 -TxA2- y la PGE2) que aumentan la agregación plaquetaria, la vasoconstricción y actúan como agentes pro inflamatorios. Como la  enzima que los sintetiza (tromboxano sintetasa) se encuentra en mayor proporción en el cerebro, bazo, pulmón y plaquetas, el consumir esos alimentos animales va a favorecer la inflamación, disminuyendo por lo tanto la irrigación en esos territorios, predisponiendo a la aparición de arterioesclerosis, demencia senil, esclerosis múltiple, diabetes, síndrome metabólico, alergias respiratorias o de piel, alteración de plaquetas, etc. Si recibimos ácidos grasos Omega3 por ingesta de aceite de pescado que contiene ácido eicosapentanoico (EPA), aceite de lino o chía extraído en frío, semillas de lino o chía, nueces, semillas de calabaza, hojas verdes, etc., estimulamos la producción de eicosanoides de la serie 3, también antiagregantes plaquetarios y de acción vaso dilatadora (antiinflamatorios). Pero además tienen un efecto especial sobre el monocito: disminuyen la producción de leucotrieno B4 (eicosanoide proinflamatorio) y la adhesión de los monocitos a la pared endotelial. El consumo de AGPI omega tres y omega seis (de origen vegetal) disminuye así el riesgo de lesión endotelial, de formación de placas de ateromas o de trombosis venosa, manteniendo un adecuado flujo sanguíneo.
  • Regulan el nivel de grasas en la sangre. Varios estudios muestran el beneficio del consumo de AGPI omega tres para reducir tanto los triglicéridos como los valores de colesterol LDL, aumentando el porcentaje de colesterol HDL, benéfico para el organismo. Este  sería otro modo de disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares o aún de prevenir recidivas o muerte súbita, en aquellos pacientes que ya sufrieron un infarto de miocardio o isquemia cerebral.
  • Si bien tienden a disminuir la presión arterial en pacientes hipertensos, este efecto recién se logra con la administración de más de tres gramos diarios de EPA.

Funciones sobre la  piel y las mucosas respiratoria, digestiva y genital:

  • Contribuyen a nutrir la piel dándole la elasticidad y resistencia adecuadas para evitar su resecamiento (la descamación furfurácea de las piernas) y la aparición de grietas en los talones, dedos de las manos y de los pies, orejas, etc. En portadores de eczemas, psoriasis, esclerodermia, es particularmente recomendable el consumo de  aceites extraídos en frío de semillas de lino, girasol, chía y onagra, tanto para  la ingesta oral como en aplicación local.
  • Son indispensables para mantener una adecuada lubricación  y aptitud en las distintas mucosas, a fin de permitir que cumplan su función protectora con eficacia. La sequedad vaginal o conjuntival predispone a la aparición de infecciones reiteradas. El ácido linoleico confiere resistencia a la mucosa respiratoria contra los agentes irritantes, y sobre la mucosa digestiva los AGPI contribuyen a mantener la adecuada permeabilidad para impedir el pasaje masivo de antígenos desde el lumen intestinal y asegurar una correcta asimilación de los nutrientes. En pacientes con estomatitis, queilitis, aftas, ragadías o labios resecos, resultan notablemente útiles.

Funciones en enfermedades autoinmunes:
Actualmente se recomienda el uso del ácido linoleico  en las patologías asociadas a un disbalance inmune  a predominio Th1 (inmunidad celular) como la EM, diabetes insulinodependiente, enfermedad de Crohn, artritis reumatoidea, etc. Varios ensayos aleatorios controlados informan mejorías en la rigidez matutina y el dolor de las articulaciones en pacientes con artritis reumatoidea tras la ingestión habitual de suplementos de aceite de pescado.

      Resumiendo: los ácidos grasos poliinsaturados pueden ser:
      OMEGA 3: linolénico (LA): semillas de lino, chía, nueces
                          calabaza, avellanas, hojas verdes.
                          Eicosapentanoico (EPA): salmón, sardinas,
                          atún, caballa ( natural)
                          Docosahexanoico  DHA: salmón, sardinas,                    
                          atún, caballa ( natural).
      OMEGA 6: linoleico (LA): semillas de girasol, germen de
                          trigo, nueces, hojas verdes .
                          Gamalinolénico (GLA): onagra o primrose, borraja y
                          grosellero negro.
                          Araquidónico (AA): carne, huevos, lácteos.

Se sugiere como ingreso equilibrado en un individuo sano, un tercio de  AGPI omega 3 y dos tercios de omega 6 ( por ejemplo : una cuchara de postre de aceite de lino y dos de aceite de girasol, extraídos en frío y conservados en envase de vidrio oscuro, en la heladera preferentemente) distribuidas en distintos momentos del día. Esto implica aproximadamente 25 -30 gramos diarios de grasas poliinsaturadas, y se deben reducir las grasas saturadas a 80 o 90 gramos /día como máximo. Si se trata de personas con alguno de los padecimientos descriptos anteriormente, el médico deberá indicar la dosis adecuada.

(Conceptos extraídos de la Tesis sobre Esclerosis múltiple, disfunción endotelial  y nutrición, presentada para aprobar  la Maestría en Psiconeuroinmunoendocrinología, en mayo del 2007, en la Universidad  Favaloro)
                                                                                                                   
Dra. Ana María Soerensen
 Médica Naturista
macsoev@hotmail.com

 

 
   
 
Menu
     
 
Principal - Congresos - Conferencias - Ciencias - Disciplinas - Profesionales - Instituciones - Libros - Noticias - Investigaciones - Cursos - Turismo - Links
     
DiproRed
Difusión de Profesionales en Medicina Interdisciplinaria
Buenos Aires - Argentina
DiproRed@yahoo.com.ar