La mitad de las enfermedades profesionales
influyen en la piel
Aunque,
en general, es cierto el axioma popular que dice que el trabajo es salud,
en ocasiones también puede causar enfermedades. La mayoría
de las enfermedades de origen profesional afectan a la piel. De estas
dermatosis, el 90% están provocadas por el contacto con agentes
químicos, biológicos y vegetales.
Unas
veces, la dermatitis de contacto se produce por irritación y
otras por alergia. En cualquier caso, las mujeres sufren estas alteraciones
casi tres veces más que los hombres. Esto se debe a que, habitualmente,
la mujer esta doblemente expuesta a las sustancias irritantes (como
profesional fuera de su domicilio y como ama de casa dentro de él).
Además algunas de las profesiones de mayor riesgo, como la sanitaria
y la de limpieza, están desempeñadas fundamentalmente
por mujeres.
Las
sustancias culpables de las dermatitis profesionales son muchas. Actualmente
hay cerca de 7 millones de agentes químicos en la industria,
y cada año aparecen alrededor de 100.000 nuevos. Entre ellos,
2.800 están clasificados como alérgenos. Las gomas y sus
componentes, los metales, los plásticos y las resinas acrílicas
son las implicadas con más frecuencia. El mayor riesgo se concentra
en los sectores de la construcción, metalúrgico, artes
gráficas, sanitario, de limpieza y de peluquería.
Las
plantas ornamentales o maderas tropicales producen alteraciones en jardineros,
trabajadores de viveros, botánicos, leñadores, carpinteros
y ebanistas, mientras que los comestibles como el ajo, la cebolla o
el tomate pueden alterar la piel de los trabajadores del sector agrícola
o de los cocineros y otros manipuladores de alimentos.
Los
peligros del medio ambiente
Otra
de las causas está relacionada con el medio ambiente. Un grupo
cada vez más importante de dermatosis laborales se produce por
sustancias liberadas en primer lugar en la atmósfera y después
en la piel. Por ejemplo, el formaldehído, sumamente volátil,
o los insecticidas dispersos en forma de gotitas, o el humo de las plantas
al arder pueden causar erupciones en cualquier zona de la piel.
Oficinas
y centros comerciales suelen ubicarse en edificios de construcción
hermética, con un aire acondicionado en el que recircula el aire
para ahorrar energía. Con frecuencia, este aire transporta muchos
contaminantes, incluso en bajas concentraciones. También los
materiales de construcción y decoración producen formol,
vapores orgánicos o polvo, a lo que se suma la polución
externa, como los gases de los automóviles o humos de fábricas
cercanas.
Algunos
trabajadores de estos lugares notan una serie de síntomas tales
como picor de ojos, estornudos, sequedad de piel, escozor, descamación,
falta de concentración y, en definitiva, una sensación
de malestar que desaparece al abandonar el lugar de trabajo.
El
síndrome del edificio enfermo
Cuando
estas molestias afectan a más del 20% del personal, se considera
que están causadas por el síndrome del edificio enfermo.
Según los expertos, las pérdidas económicas por
este motivo alcanzan al 25%.
Es
fundamental evitar el contacto con las sustancias problemáticas.
A nivel individual, el trabajador no debe tocar los irritantes.
En
las industrias deben facilitarse guantes, mascarillas, recipientes cerrados
para agentes químicos, reparar inmediatamente las herramientas
o máquinas defectuosas, usar métodos de limpieza de la
piel que no sean agresivos y controlar la ventilación y la humedad
del medio ambiente.
AURORA GUERRA
Fuente:
http://www.elmundo.es/salud/2000/411/975503767.html
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