La
falta de oxígeno al nacer tiene consecuencias para el lenguaje
y la inteligencia
El
nacimiento es un momento de máximo riesgo en el desarrollo cerebral
del ser humano. Este riesgo aumenta especialmente en los recién
nacidos prematuros, a quienes la falta de oxígeno durante o inmediatamente
después de nacer puede provocar graves consecuencias en sus niveles
de inteligencia y en su capacidad de lenguaje.
Aunque
ya se conocían los problemas cognitivos que la falta de oxígeno
en sangre (hipoxia) podía provocar, un nuevo estudio parece indicar
que el umbral de peligrosidad está por debajo de lo que cabía
esperar: los problemas en la infancia son proporcionales al grado de
hipoxia durante el nacimiento. Esta circunstancia cobra especial preocupación
en un momento en el que el número de partos prematuros se está
multiplicando en todo el mundo. En nuestro país la cifra se sitúa
aproximadamente en los 30.000 niños al año, lo que significa
cerca del 8% de todos los nacimientos que tienen lugar al cabo de 365
días. En Estados Unidos el porcentaje es algo más elevado
y se sitúa ya en el 12%, una cifra que ha hecho cundir la alarma
entre los expertos.
Científicos
de la Universidad de Memphis publican esta semana en 'Neuropsychology'
los resultados de una investigación llevada a cabo con 52 prematuros,
la mitad de ellos había estado en un peligro 'de leve a moderado'
de padecer hipoxia, mientras que el resto había tenido un parto
normal.
Los
niños fueron elegidos para el estudio cuando contaban ya con
cinco años y un equipo de psicólogos evaluó sus
habilidades lingüísticas y cognitivas mediante varios test.
Pese a que el resto de sus características eran prácticamente
similares, ambos grupos presentaban un desarrollo significativamente
diferente. Los niños con falta de oxígeno en el momento
de nacer puntuaron hasta once puntos por debajo que sus compañeros
en las pruebas verbales y visoespaciales.
Estos
resultados contradicen lo que hasta ahora se pensaba al respecto que
indicaban que sólo la hipoxia más grave, cuya duración
y severidad hubiesen superado un nivel sustancialmente alto, podía
repercutir negativamente en el desarrollo del niño. «El
menor riesgo de hipoxia al nacer puede tener consecuencias negativas
en el posterior desarrollo cognitivo del niño», dicen los
autores.
Los
autores de este trabajo confían en que las modernas técnicas
de imagen (como la resonancia magnética) permitan identificar
con más detalles los efectos de la falta de oxígenos en
las diferentes regiones cerebrales. Por el momento, especulan con la
posibilidad de que la hipoxia dañe la materia blanca periventricular,
una región profunda del cerebro. Los expertos esperan que este
descubrimiento permita desentrañar las complicaciones que provocan
los principales problemas de salud a estos bebés y consideran
fundamental seguir estudiando en este terreno para evaluar la eficacia
de las intervenciones médicas que se llevan a cabo en los partos
prematuros y durante sus primeras horas de vida.
Los
partos múltiples, el número de mujeres que da a luz cuando
son demasiado mayores o demasiado jóvenes y los partos inducidos
podrían ser algunas de las causas que provocan este aumento generalizado
de los partos prematuros.
Fuente:
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/01/27/pediatria/1043665551.html
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