De la importancia
del trabajo transdisciplinario
El
interés que impulsa mis investigaciones, surge de la observación
de los resultados de la tarea clínica psicoanalítica dedicada
en especial a las patologías que hemos dado en denominar psicosomáticas.
Me parecería un reduccionismo complaciente el continuar abordando
las patologías que no responden a los métodos de las especialidades
que las convocaban exclusivamente mediante esas disciplinas, dado que
hemos comprobado que, por medio de la tarea mancomunada las mismas patologías
se hacen susceptibles de detención e incluso en algunos casos
se ha logrado la remisión del trastorno.
Es por esta razón que me siento interesada en interrogar a mis
colegas de las
diversas especialidades de medicina para que juntos intentemos trascender
los ámbitos que nos conciernen con exclusividad y lograr, o intentar
al menos, respuestas abarcativas, totalizadoras, aún cuando su
trasunto en la posibilidad de implementar técnicas, tratamientos
e investigaciones conjuntos, sea aún un proyecto a perfeccionar.
Esto nos llevaría en primer término por el espinoso camino
de determinar qué puede ser, o no, considerado científico.
Tema que ha dado lugar a desencuentros, tantas veces reiterados, que
no nos llevaría a buen puerto en cuanto a resultados.
Tal vez podamos esbozar un intento de coincidencia si acordamos en que
la ciencia sólo adquiere ese status, en un á-posteriori
de verificación que la avala como tal.
Pregunto a los colegas genetistas de cuyas indagaciones tanto espero
en lo concerniente al aporte que podrían brindar para una mejor
comprensión de las patologías que comprometen seriamente
el cuerpo y su capacidad de defenderse ¿es que acaso la inmunología-genética,
puede dar cuenta de una etiología, del principio de causalidad?
.No es menos cierto que el psicoanálisis aún no ha encontrado
un modo de indagación que lo convalide científicamente
a los ojos de otras disciplinas - en tanto se espera que responda a
las mismas reglas que exigen la indagación biológica o
las ciencias de la naturaleza.
Para esto es importante no perder de vista que el psicoanálisis
debe tener en cuenta lo individual de la historia: o sea que pese a
la regularidad de ciertas respuestas y antecedentes que permiten establecer
un diagnóstico presuntivo, éste está atado a la
subjetividad de lo imponderable del individuo, su historia y su contexto.
Si bien es cierto que el problema de las ciencias duras se encuentra
con similares obstáculos, puesto que la respuesta a los tratamientos
no es regular y absolutamente predecible, sino que varía, en
mayor o menor rango de paciente en paciente.
Sea cual fuere el tratamiento indicado, creo que podremos concordar
en que la impronta de la relación médico-paciente es relevante
en cuanto al resultado del mismo, o sea que siempre existe un quantum
de subjetividad, inherente al factor humano e inobviable en la intersubjetividad
de la relación médico-paciente.
Tampoco seríamos sinceros si no pudiéramos admitir que
alteraciones como el stress, que tanto abarca y tan poco define, aún
no han podido lograr validación científica como no sea
la descripción de los múltiples signos, señales
y síntomas que se enrolan bajo esa denominación.
Estimo que existe un relevante interrogante que tenemos el deber de
responder: la incidencia del factor emocional en el desencadenamiento
y evolución de toda patología.
Se abre un interrogante que sólo trabajando juntos podremos responder
¿cómo se articulan las patologías psicosomáticas
con la genética y el estado del sistema autoinmune ?
Por mi parte- esto sin duda es materia opinable - estimo que revisten
especial importancia los primeros contactos y vivencias, cuyo efecto
actúa a la manera de inscripciones somatopsíquicas (vivencias,
signos primitivos previos a las huellas anémicas), por tanto,
que remiten a la historia transmitida, transgeneracional y genética,
en las vicisitudes de la capacidad del organismo para defenderse de
elementos que agreden su organización y funcionamiento.
Me pregunto si ante tal interrogante seremos capaces de trascender los
estrechos límites de nuestras respectivas disciplinas para tender
un puente real, concreto, fruto de la observación, seguimiento,
evaluación y trabajo interdisciplinario que nos permita trabajar
juntos para dar respuestas generosas a aquellos que sufren.
PUNTOS
DE PARTIDA
Según estudios de la O.M.S. los flagelos capaces de producir
en mayor cantidad y cada vez con mayor frecuencia inhabilitación
parcial, total , o muerte son: Stress y Depresión.
Estimo de vital importancia por tanto, encontrar un código común
con el cual manejarnos al referirnos a ambas, en especial a la primera,
dado que no existen parámetros exactos y que conciten una inequívoca
comprensión.
Cada vez con mayor frecuencia acuden a los consultorios de las distintas
especialidades pacientes que presentan patologías que no se corresponden
con su edad, que generalmente se caracterizan por ser de desarrollo
rápido y no responder a los tratamientos.
A partir de esto y de la frecuencia de pacientes que presentan multisintomatologías,
cuadros "confusos" o con síntomas mutantes comienza
una ardua y costosa búsqueda con todos los medios al alcance,
los cuales incluyen naturalmente estudios de alta complejidad.
Frecuentemente nos hemos encontrado con lo siguiente:
Si rastreamos el comienzo de lo que el paciente detecta como la causa
de su sufrimiento, nos encontramos con los siguientes factores que,
hasta
donde he avanzado, considero desencadenantes, no causales.
¿está el ser biológico determinado genéticamente?
La discriminación de las diferencias, similitudes y reconocimiento
de lo igual constituye un sistema de códigos que, de no estar
alterados, permiten al
organismo conocer aquello que contiene la impronta de su "ser propio"
y distinguirlo de lo ajeno con el objeto salvaguardar su estructura
y funcionamiento.
Al modo en que operan los juicios a nivel psíquico este complejo
conjunto genético es capaz de distinguir lo saludable de lo nocivo,
lo interno de lo externo, lo propio de lo ajeno.
Psique-soma, sustrato inevitable, que nos ubica frente a un interrogante
que nos convoca y nos urge develar: la articulación y las variables
que den cuenta del entronque entre lo psíquico y lo somático
.
Entronque que creo entrever podría encontrarse en el sistema
inmunológico, en el cual curiosamente, o no, también reverbera
algo de lo inasible, lo aún
inexplicado de la baja de las "defensas", que tantos y tan
crueles correlatos posee, todo ello aún sin una respuesta que
de cuenta de este fenómeno.
A mi entender sólo el trabajo mancomunado de las diversas disciplinas
podría rendir frutos que echen luz, sobre muchos de los desórdenes
que hoy
constituyen interrogantes sin respuesta.
Mi presencia obedece a interesarlos en este proyecto.
Los invito a trasponer los ámbitos de nuestras respectivas disciplinas
para encarar con osadía y decisión la ardua tarea de transgredir
lo sabido y poder juntos, pensar creativamente en aras del progreso
de nuestros conocimientos y del bienestar de nuestros pacientes.