La respiración nasal en contra de la respiración bucal

Una de las primeras lecciones de la ciencia yogui de la respiración esta dedicada a enseñar como se respira por la nariz y como se extirpa el vulgar habito de la respiración bucal.

El aparato respiratorio del hombre esta constituido de tal manera, que puede respirar tanto por la boca como por las vías nasales.
Pero es de vital importancia el método que se siga, pues de él dependerá la salud y la fuerza o la enfermedad y la flaqueza.

No debería ser necesario decirle a nadie que el método normal es el de inhalar él por las fosas nasales; pero sorprende la ignorancia de tan sencilla verdad entre los pueblos civilizados.
Personas de toda condición social respiran habitualmente por la boca y consienten que sus hijos sigan tan horribles y repugnante ejemplo.
Muchas de las enfermedades a la s que esta expuesto el hombre civilizado, provienen indudablemente de la costumbre de respirar por la boca. Los niños a quienes se permite respirar de esta manera crecen con la vitalidad alterada, constitución débil y en edad temprana quedan inválidos para toda la vida.
Entre los salvajes, las madres proceden mas naturalmente en este asunto, por que evidentemente las guía el instinto.

Por intuición parecen reconocer que las fosas nasales son las vías a propósito para conducir el aire a los pulmones, y acostumbran a sus hijos a que cierren los labios y respiren por la nariz inclinándoles la cabeza hacia adelante cuando duermen.
Las madres civilizadas harían un gran bien a la humanidad si adoptaran el mismo sistema.
Muchas enfermedades contagiosas se contraen a causa de la repugnante costumbre de respirar por la boca, y numerosos casos de refríos y afecciones catarrales reconocen el mismo origen.
Hay personas que por salvar las apariencias mantienen la boca cerrada durante el día, pero persisten en respirar por la boca durante la noche, y de esta manera se acarrean enfermedades.
Cuidadosos experimentos científicos efectuados con soldados y marineros, demostraron que quienes acostumbraban a dormir con la boca abierta estaban mas sujetos a contraer enfermedades contagiosas que los acostumbrados a respirar debidamente por la nariz.
Se refiere un caso en que la viruela tomo un carácter epidémico a bordo de un buque de guerra y las defunciones ocurrieron marineros que respiraban por la boca.
El único aparato protector o filtro de los órganos respiratorios son las fosas nasales.
Cuando se respira por la boca no hay nada que en el trayecto hasta los pulmones filtre el aire, deteniendo el aire deteniendo el polvo o cualquier otra materia extraña.
Además, esta respiración impropia deja pasar el aire frío que por consiguiente perjudica los pulmones.
La inflamación de los órganos respiratorios proviene con frecuencia del aire frío por la boca, y el hombre que respira así durante la noche se despierta siempre con una sensación de sequedad en el paladar y garganta.
Viola las leyes de la naturaleza y así siembra los gérmenes de la enfermedad.
Recordar una vez mas que la boca no ofrece protección a los órganos respiratorios y que el aire frío, el polvo, las impurezas y los gérmenes penetran sin obstáculo por aquella vía.
Por otra parte, las fosas y vías nasales muestran evidentemente la cuidadosa previsión de la naturaleza a este respecto.

Las fosas nasales son dos canales estrechos y tortuosos que contienen numerosos pelos destinados a servir de tamiz y detener las impurezas del aire, que luego expulsaran las exhalaciones.
Las fosas nasales no tienen solamente este objeto sino que desempeñan también la importante misión de calentar el aire.
Las largas y sinuosas fosas nasales están tapizadas por una membrana mucosa y cálida, que tiene por objeto calentar el aire inhalado, de modo que no pueda perjudicar a la garganta ni a los pulmones.
Ningún animal, excepto el hombre, duerme con la boca abierta o respira por ella, en realidad se cree
que el hombre civilizado es el único que así pervierte funciones de la naturaleza, pues las razas salvajes y barbaras respiran por lo común correctamente.
Es probable que los hombres civilizados hayan adquirido este vicioso habito a causa de los excesos en el vestir, comer o por costumbres enervantes.
En las fosas nasales se filtra, depura y refina el aire antes de llegar a los delicados órganos de la garganta y a los pulmones, de modo que no le perjudique sus impurezas.
Las impurezas detenidas por las membranas mucosas de las fosas nasales se arrojan con la exhalación y en caso de que se hayan acumulado demasiado rápidamente o conseguido penetrar en regiones prohibidas la naturaleza nos protege suscitando estornudos que expulsan violentamente las materias extrañas.

Cuando el aire penetra en los pulmones están distinto del aire exterior, como el agua destilada difiere del agua de la cisterna.
La complicada organización purificadora de las fosas nasales, que detiene e impide el paso de las partículas impuras contenidas en el aire, es tan importante como la acción de la boca deteniendo los carozos y los huesos, para que no pasen al estomago.
Otra consecuencia de la respiración bucal es que las vías nasales, a causa de su inacción no se conservan limpias y expeditas y por tanto están expuestas a contraer enfermedades locales.
No es probable que quien respire habitualmente por la nariz este expuesto a sufrir las molestias causadas por la acumulación de mucosidades y otras sustancia en las fosas nasales, tal vez sea conveniente añadir algo concerniente a la manera de conservar las vías nasales limpias y libres de impurezas.

Un método favorito del oriente consiste en absorber por la nariz un poco de agua, que se hace pasar a la garganta, y después se arroja por la boca.
Los yoguis indios sumergen el rostro en un recipiente con agua por medio de una especie de succión absorben una cantidad regular de liquido. Pero este método requiere considerable practica mientras que el anterior es igualmente eficaz y de fácil ejecución.
Otra practica eficaz consiste en colocarse delante de una ventana abierta y respirar libremente teniendo cuidado de cerrar una fosa nasal con el índice o pulgar y aspirar por la que esta abierta, repitiendo varias veces la misma operación alternativamente con una y otra fosa nasal.
Esta practica hara desaparecer en la mayoría de los casos las obstrucciones de la nariz.
Si la molestia proviene de catarro, convendrá aplicar un poco de vaselina blanca alcanforada u otra preparación análoga.

 

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