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El Cáncer
Sus causas terrenales y espirituales
¿Qué
es lo que produce el cáncer? ¿Es el cigarrillo? ¿Es
la alimentación?. Hay tantas sustancias que hoy se definen
como cancerígenas!.
Hoy día
no es nada fácil explicar, en palabras sencillas, qué
significa la aparición de un tumor, de un tumor maligno en
el cuerpo. Desde una perspectiva científico-espiritual, cualquier
enfermedad tiene relación con el destino y con la experiencia
de vidas anteriores. Por lo tanto, es muy importante comprender
qué es el karma, el destino y las sucesivas vidas; de lo
contrario, al no considerar este planteo básico de la Antroposofía,
el cáncer, obviamente, obedecerá a la casualidad,
a la mala suerte, es decir, al azar. Al integrar la experiencia
espiritual de vidas anteriores, evidentemente, cada experiencia
de una vida nueva, que realizamos tiene que ver con todo lo anterior,
con una causalidad que, en esta vida, se manifiesta con una tendencia
a producir el fenómeno llamado cáncer.
Cuando alguien
pregunta "¿Cómo?, ¿el cáncer no
es genético?", resulta evidente que muchas personas
sólo consideran una sola causa o una sola verdad, en el sentido
de que si es genético, ¿qué tiene que ver el
cigarrillo?; y, si es debido al cigarrillo, ¿qué tiene
que ver lo espiritual?; es decir, como si todo estuviera aislado,
separado. Aquí, lo que pretendo es reunir todas estas situaciones.
El ser humano
presenta un aspecto terrenal y un aspecto espiritual. En el momento
de la encarnación física, en cada nueva experiencia
de vida, se consolida químicamente lo que, hoy, se llama
genoma humano, en permanente estudio. Se cree que, hacia el año
2005, se tendrá un mapa completo de la responsabilidad de
cada gen en la producción de enfermedades, en la conformación
del carácter; en fin, en todo lo que hace al desarrollo del
hombre, en la Tierra.
Desde el punto
de vista de la Ciencia Espiritual, este genoma humano, que cada
individualidad plasma, es el resultado de una experiencia espiritual
que la persona deberá realizar en la presente vida. En cambio,
para la ciencia materialista, simple y sencilla de todos los días,
ésta es una combinación azarosa de sustancias químicas,
provenientes de mamá y papá, que dan por resultado
la presencia de genes ubicados de forma tal que determinarán
ciertas enfermedades. Esta predisposición, a veces, podemos
clasificarla como muy fuerte o débil. Así hoy, se
sabe que hay un gen responsable del asma, de la hipertensión
arterial o de la localización de un cáncer, en determinados
órganos. La persona trae ya una especie de "teclado"
o instrumento preparado para poder desarrollar enfermedades específicas.
La otra cuestión
es cuáles son los detonantes, en la vida, para que estas
predisposiciones, latentes, se expresen o se manifiesten.
Las razones
o causales, por las cuales una persona puede enfrentar un cáncer,
están plasmadas como posibilidad a nivel genético;
ya existen, y las trae impresas en su código genético.
Así, comienza su vida física; no obstante, a partir
de la concepción, la Psicología que podrá explicar
un cúmulo de mecanismos, llamados detonantes, por los cuales
la persona tendrá la posibilidad de activar aquello que ya
estaba previsto, como predisposición mórbida, en su
estructura genética. Así, es posible comprender por
qué de dos personas que fuman cuarenta cigarrillos diarios,
sólo, se enfermará de cáncer de pulmón
aquella que tenga una fuerte predisposición a hacerlo; como
de dos hermanos, criados con la misma madre, sólo uno de
ellos logrará desarrollar asma.
La comprensión
de la dimensión espiritual del hombre puede darse a veces
intuitivamente, o bien, a través de un largo y meduloso proceso
de estudio y trabajo interior. En mi trabajo como médico,
he podido apreciar, en repetidas ocasiones, la aparición
de experiencias paranormales, vinculadas a la inminencia de la muerte
(E.C.M.); en las cuales, mediante el "desprendimiento brusco"
de una de las organizaciones suprasensibles, el ser humano se transporta
a otro estado de conciencia que le posibilita, a su "regreso",
un cuestionamiento más profundo de su esencia y un anhelo
por conocer que se esconde más allá de su aspecto
terrenal; es obvio que no es éste el camino ideal para adquirir
el conocimiento de un plano trascendente, pero no deja de ser un
estímulo frecuente para que así ocurra
Genéticamente, es posible determinar la predisposición al cáncer, mediante estudios especializados. Hoy día, recibimos pacientes en los cuales varios miembros de la familia han presentado un determinado tipo de cáncer a partir de cierta edad, y, esta persona consulta, ahora, porque percibe una sintomatología sospechosa al respecto. Aquí, se ponen en juego las tendencias genéticas, mencionadas, y los correspondientes detonantes de las mismas, de los cuales los mecanismos psicológicos ocupan el primer lugar. Por esta razón, muchos psicólogos hablan de una caracteropatía o personalidad del enfermo de cáncer.
En la actualidad, hay estudios muy claros sobre la posibilidad de que un cuadro depresivo pueda desembocar en un cáncer; pero, esto siempre y cuando se encuentre programado "genéticamente". También, hay muchas situaciones de pérdida o de mucho dolor que pueden conducir, en muy poco tiempo, a la aparición de un tumor. En una persona, en la que aparece un tumor, la investigación retrospectiva evidencia, casi sin excepciones, que dicha persona ha tenido experiencias de pérdidas muy dolorosas, un tiempo atrás. Al decir pérdidas dolorosas, me refiero a una separación, a la pérdida de un ser querido, a una pérdida de empleo o una pérdida significativa de autoestima, en una situación determinada. Algo ha pasado, a nivel psíquico o anímico, para que, en esa persona, se produzca un desarrollo anárquico de las células, como es el cáncer.
Quiere decir que, frente a una enfermedad tan seria como es el cáncer, es necesario considerar un área espiritual; un área físico-química, que tiene que ver con la estructura genética del ser humano; y, además, los detonantes, de los cuales la Psicología tiene mucho que decir. Hoy en día, debemos considerar, también, la contaminación ambiental. ¿Por qué se dice que tantas sustancias son cancerígenas?. En realidad, debe decirse que numerosas sustancias son desencadenantes de la posibilidad de contraer cáncer, siempre y cuando, ésto, esté acuñado físico-químicamente como corresponde y, además, cuando, espiritualmente, sea necesario atravesar por dicha experiencia. Tanto la alimentación, como la polución ambiental, como la contaminación psicológica son los elementos que pueden detonar la aparición de un cáncer.
El paciente, enfermo de cáncer, suele escuchar que la enfermedad se clasifica en distintos grados (uno, dos, tres y cuatro), según su gravedad. Esto surge de clasificaciones internacionales, según el tipo de tumor, su tamaño, la existencia o no de ganglios comprometidos, la existencia o no de metástasis a distancia, etc. Así, el paciente, consultante, sabrá que a su tumor se le asigna uno de estos grados, y, al preguntar qué significado tiene esta gradación, el médico hará referencia a la gravedad del tumor y a las posibilidades de sobrevida. Pero, si el paciente pregunta el por qué del grado uno, dos, tres o cuatro, la respuesta que recibirá es: "Es lo que le ha tocado en suerte"; es decir, si partimos de la base de que una encarnación es una casualidad y todo lo que nos sucede es producto del azar, el hecho de que el tumor sea de grado uno, dos, tres o cuatro, no deja de ser una casualidad.
Para la Antroposofía, en cambio, no es una casualidad. Una persona, que enfrenta una enfermedad de estas características y con su organismo no permite que el tumor avance más allá del grado uno, significa que tiene una gran posibilidad de defenderse. Cuando se habla de un tumor de grado cuatro, evidentemente, la persona no tenía ya las defensas necesarias, para enfrentarlo y es, por eso, que el tumor hará estragos en muy poco tiempo
El hecho de que el tumor sea de grado uno, dos, tres o cuatro deberá ser explicado a la persona, mientras se elabora una estrategia defensiva. Es necesario que sepa que, en un grado uno, hay muchas cosas para hacer, muchos desencadenantes podrán ser modificados, como por ejemplo, aspectos del propio carácter, la alimentación, la respiración, la autoestima o la capacidad de perdonar; evidentemente, habrá muchos elementos para hacer frente a esa prueba por la que se está pasando
Esta situación es completamente distinta del caso de un tumor de grado cuatro, en donde el organismo ya nada puede hacer, donde hay que trabajar con la persona el significado de esta eventualidad. Muchas veces, sucede que esta persona, frente a esta situación, ante la cual no hay salida, comienza a tener otra actitud frente a la muerte. Es decir, el enfoque, frente a estas dos personas con cáncer de distintos grados, es completamente diferente.
Dr. Roberto Crottogini
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